jueves, 16 de noviembre de 2023

Anabel López, Psicóloga en Cerdanyola

psicoterapia-cerdanyola



Anabel López ofrece un espacio terapéutico para tratar el malestar psíquico.


Brindo atención individual, familiar y terapia de pareja. Cada terapia se adapta a la particularidad de cada persona: adulto, niño o adolescente.


Especializada en terapia psicoanalítica de la depresión, ansiedad, ataques de pánico, problemas de pareja, trastornos de la infancia, problemas de aprendizaje, fobias y miedos, entre otras.


Las consultas más frecuentes son:
  • Depresión
  • Estrés
  • Ansiedad
  • Crisis vitales (separación, maternidad, etc.)
  • Impotencia
  • Ataques de pánico
  • Duelos
  • Problemas emocionales
  • Problemas de pareja


El tratamiento psicoanalítico ofrece un alivio sintomático del malestar.


Si desea pedir una entrevista, contáctenos  

93 580 83 24 -  info@psicologiacerdanyola.com

jueves, 30 de agosto de 2018

¿Por qué las parejas se separan más en verano?


Las vacaciones pueden ser un momento de quiebre de la pareja.


psicoanalista-cerdanyola

"En una separación, es aquel que no está realmente enamorado 
quien dice las cosas más tiernas" 
Marcel Proust

Las estadísticas lo confirman, año tras año, las parejas se separan mayormente en épocas de vacaciones. Como expertos en terapia de pareja Cerdanyola sabemos que se trata de un período muy intenso y emocionalmente estresante.
Verano, vacaciones, familia, niños, hotel o camping, playa o montaña. Se trata de un lugar idealizado que la mayoría de personas perseguimos durante el año. Es un tiempo de relax, en que el estrés de la rutina se reduce, los niños no van al cole ni tienen extraescolares. Puede ser un tiempo especial para pasar en familia o tiempo placentero para disfrutar en pareja. Sin embargo, cuando el ansiado descanso llega o cuando el viaje se concreta, parece que de repente todo da un vuelco. Las discusiones se incrementan. Compartir las 24 horas se vuelve tedioso. La convivencia se transforma en un caos, los hijos –al percibir el mal rollo- se tornan más sensibles, lloran, demandan atención o están tristes. Es difícil ponerse de acuerdo con el otro, el desencuentro se instala en las vacaciones. La relación no va bien. O quizás va mal desde hace tiempo, pero recién explota en el verano.

¿Problemas de pareja?

Tal vez, el pasar más tiempo junto con la pareja es un momento propicio para que los desencuentros se manifiesten durante el verano, pueden tratarse de cuestiones que durante el año no se ven, o se esconden debajo de la alfombra. Durante las vacaciones uno se conecta más con uno mismo, con sus deseos y necesidades, y esto pueden incidir directamente sobre algunas decisiones sobre la pareja, el trabajo, inicio de actividades de ocio: comenzar gimnasio, tomar clases de idiomas, etc.
Cuando las parejas pelean con frecuencia, el vínculo se desgasta. Es evidente que necesitan hacer algo, pero muchas veces no saben qué, y a pesar de los intentos por mejorar las cosas, fracasan una y otra vez y las discusiones se prolongan tanto que quitan toda la energía y la posibilidad de disfrutar la vida. Y es ahí cuando llegan a la consulta solicitando terapia de pareja Cerdanyola.

Discusiones de pareja

Las parejas pueden discutir por muchos y diversos motivos. La lista puede ser extensísima: dinero, educación de los chicos, celos, intentos de cambiar al otro, distribución de las tareas de la casa, uso del móvil, etc. Como psicoanalistas expertos sabemos que más allá del asunto que genere el conflicto, es preciso tener en cuenta que cuando en una pareja las discusiones van en aumento y las reacciones -del otro y de uno mismo- son exageradas o desmedidas, el problema no está en el tema explícito de la discusión, es decir, en lo que se expresa verbalmente, sino en las situaciones latentes que subyacen a lo consciente. Los fenómenos inconscientes siempre están presentes e influyen sin que nos demos cuenta, sin ser conscientes de ello. En la terapia de pareja es posible detectar cuál es el verdadero trasfondo y encontrar las claves para resolver el conflicto y lograr bienestar.

Tres claves para cuidar la relación de pareja:


  1. ¿Es un problema de pareja? Para solucionar problemas de pareja, primero es necesario resolver los propios. Si siempre uno quiere tener la razón, imponer sus ideas, discutir es conveniente que inicie terapia. Las discusiones con la pareja pueden llegar a ser un laberinto sin salida.
  1. No enfocarse en los conflictos, sino en el amor, el cariño que los llevó a construir la relación que tienen.
  1. Cuando empieza una discusión, recordar que las palabras pueden llegar ser puñales que hieren en lo más profundo al otro.


Si estás pasando por un momento de crisis o por una separación o divorcio, y cree que necesitas ayuda de una psicóloga experta en Cerdanyola, llámanos. Puedes realizar una consulta individual o Terapia de pareja.

lunes, 11 de diciembre de 2017

¿Crisis en la pareja?



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Tratar de responder a la pregunta cómo una pareja cae en una crisis implica hacer un trabajo de análisis que apunte no tanto a encontrar el culpable, sino más bien a saber cómo cada integrante de la pareja piensa el amor, el deseo y, en definitiva, la pareja.

Si buscas una receta 'salvadora' para tu relación, te diré que no hay nada que garantice el buen funcionamiento de una pareja, ello depende de un trabajo diario, constante, y no tanto, del esfuerzo por renunciar salidas con amigas o la cervecita de los viernes con los colegas de toda la vida, por ejemplo.

Como tampoco nos lo asegura el intento, siempre fallido, de hacer todo lo posible para que la pareja piense las cosas importantes de la vida como las pienso uno mismo o que los dos sientan la misma pasión por lo que uno de los hace o le interesa. Muchas parejas creen en esta idea de igualdad y la señalan como uno de los por qué la relación no funcionó.

Es muy habitual que alguno de los integrantes de la pareja piense que el otro tiene que saber qué es lo que piensa, siente, o quiere pero con la salvedad que el otro lo tiene que saber por sí mismo. Como si de una suerte de “transmisión de pensamiento” se tratara el otro tiene que saber muchas cosas de uno sin que se las comunique. "Es que si me quisiera…tendría que saberlo". En el momento en que las palabras ceden su lugar a los gestos o a las broncas silenciadas, se olvida que lo que produce a la relación de pareja son las palabras con las que una persona las piensa a él o a ella, las frases que le susurra al oído y no las que calla.

Hay un poema bellísimo de Neruda que dice: “Todo está en la palabra… una idea entera se cambio porque una palabra se trasladó de un sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… tienen sombra, transparencia, peso, plumas, tiene de todo lo que se les fue agregando…”

Es decir, que las palabras son más importantes que los sentimientos. Con una o mil palabras puedo manifestar un sentimiento; en cambio, el sentimiento sólo puedo sentirlo “en soledad”, es la palabra lo que me permite vincularnos con otros.

En muchas relaciones de pareja los sentimientos tienen un papel protagónico, alargan su tortura en base a un quererse que, más que con el amor, tiene que ver con el goce del sufrimiento. Parejas que se dejan y vuelven al cabo de nada, para volver a seguir haciendo lo mismo que los llevó a dejarlo, apoyando la decisión de volver en un “es que nos queremos.” Relaciones tormentosas, parejas tóxicas en donde la pasión del ir y venir, es más intenso que el estar juntos y construir la relación que desean.

Si sumamos estas dificultades decimos que una pareja está en crisis. En estas situaciones o ante una experiencia que nos desborda, nos descubrimos diciendo o haciendo lo que jamás pensamos que llegaríamos a decir o hacer. Es más, hay ocasiones en las que nos vemos haciendo o diciendo justamente eso que criticamos de otros. La crisis en una pareja hace aparecer frases, comportamientos, opiniones, que sorprenden tanto al que las escucha como al que las dice.

En nuestra centro de psicología especializado en parejas proponemos que para poder empezar a ayudar a una pareja el primer paso que hay que dar es valorar si es necesaria una intervención con la pareja o es necesario que psicólogos de parejas valoren a cada uno para conocer la situación individual y para que cada uno de ellos disponga del tiempo y el espacio necesarios para poder conocerse a sí mismo.

La desilusión, la caída del deseo, la ausencia de pasión, sentir pena, infidelidad ponen sobre el tapete reproches, largas discusiones y se busca el culpable de la crisis actual.

Hay veces que como persona parece que hemos “olvidado” aquello que nos unía a esa persona o lo que era el amor, nos excusamos en la rutina familiar, en las largas jornadas de trabajo, en los hijos, en la falta de sexo, en que cada día uno se va abandonando un poco y perdió el horizonte en la pareja. Es decir, se olvidó del amor y del deseo, dos componentes básicos en cualquier relación.
Es por ello que en el centro de terapia de pareja en Cerdanyola acompañamos y ayudamos a parejas a resolver, de la mejor forma posible, su situación.
Para concluir, que una pareja discuta mucho o no lo haga no es señal de que la relación vaya bien. Como tampoco lo es que uno de los dos renuncie a su vida profesional, al contrario, ello indica que algo no va bien en el amor. Dado que el sacrificio ni el sufrimiento son signos de una relación, pero más bien, tóxica. Como el dejarlo para volver y seguir igual que antes; o para cambiar de pareja y creer, nuevamente, que la culpa es del otro.

Si quiere recibir más información o aclarar alguna duda, puede llamarme al 93 580 83 24.

jueves, 30 de noviembre de 2017

¿Por qué consultar a Psicóloga Cerdanyola?



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Hoy día abundan diversos tipos de terapias ‘psy’ para resolver un sin fin de problemas. Es por ello, que destaco la manera singular en la que abordo y trato las problemáticas subjetivas. Diferencia que se sustenta en una ética e implicación en la atención de personas con dificultades. La práctica psicoterapéutica se sustenta, también, en una rigurosa formación teórica constante e ininterrumpida. El enfoque de la terapia es de orientación psicoanalítica.

Uno de los primeros comentarios de los pacientes que acuden a Psicóloga Cerdanyola es que la diferencia en tratar su malestar y los resultados a corto plazo.

  • Ética profesional

Ayudamos a que cada persona pueda desplegar aquello qué desea para su propia vida, eligiendo por sí misma y no por los deseos de otros (padres, pareja, hijos, amigos) Sabemos que hay veces que una persona, no siempre quiere lo que desea, ni desea siempre lo que realmente quiere.

  • Una escucha atenta
Tratamos el malestar desde sus causas para que la repetición no se perpetúe. Partimos de una escucha respetuosa a la persona que trae su sufrimiento, sin juzgar sin culpar. Se trata de que pueda tratar aquello que puede preocupar y hasta aquellas cosas que avergüenzan. Es por ello, que el secreto profesional, también, dirige nuestra práctica en la atención psicológica.
  • Sin protocolos
Dado que no existen dos personas iguales, ante una misma situación se puede elaborar de diferentes maneras. Tenemos en cuenta los recursos psíquicos de cada persona y en función de ello, se propone un proceso de psicoterapia.
  • Formación continuada
Consideramos que el estudio es constante, así como el análisis personal y supervisión de la clínica.


jueves, 26 de octubre de 2017

¿Qué desencadena una depresión?

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La depresión 
La depresión según la OMS es una enfermedad grave, es la segunda causa de muerte en el mundo después de las cardiopatías. Y lo más impresionante, es la gráfica exponencial en el aumento de casos (1 de cada 5), y en paralelo el incremento en la venta de fármacos.

Duelos
La vida de todo ser humano está marcada, guiada, interrumpida, incluso diría, sumergida en una serie de puntuaciones, de cambios, de pérdidas. Todas ellas siempre precedidas de otra serie de conquistas, hallazgos e inicios. Desde el primer momento en que llegamos a este mundo nos estamos despidiendo. Del maestro del parvulario, de los juguetes que se rompen, de la mejor amiga, del primer novio, de la casa de los padres, de nuestros hijos, de aquel ser querido que se murió, del barrio, país que dejamos atrás, etc. El humano tiene la capacidad de realizar estos procesos de duelo, se repone de estas pérdidas. Pasado el tiempo, tiene otros amigos, novios, casa, etc.

Se produce una sustitución que no se da de un día para el otro, sino que es posible gracias a lo que llamamos proceso de duelo. El tiempo del proceso es variable y distinto para cada sujeto. Algo que hasta entonces formaba parte de nuestros vínculos, de nuestra vida deja de existir. Lo curioso es que algunas personas se observan que el duelo no se resuelve y cae en la melancolía (depresión)

Veremos que el duelo es un término polisémico. Designa tanto un estado psíquico ante una pérdida, como también un tipo de trabajo psíquico que debemos realizar para elaborar aquello que hemos perdido.

Proceso de duelo 
Decimos que una persona está atravesando un proceso de duelo cuando presenta:
  • Una desazón profundamente dolida, un estado afectivo triste.
  • Hay una pérdida del interés por el mundo que lo rodea: no le interesa ir a trabajar, salir con amigos, estudiar, sólo le interesa aquello que recuerde a lo que ha perdido.
  • Tiene afectada la capacidad de amar, y está
  • Inhibida (bloqueada) para desarrollar cualquier otra actividad que no tenga relación con la memoria del muerto.


Estos cuatro puntos cruciales muestran la entrega del sujeto al proceso de duelo, que no deja lugar a otros propósitos u otros intereses.

¿Qué hace la persona durante este proceso? ¿Por qué en un primer momento siente tanto dolor y más adelante ya no? Popularmente se dice: uno se acostumbra, pero ¿cómo uno se acostumbra a la pérdida de un ser querido? Bueno, uno para amar a una persona la tiene que cargar libidinalmente, ¿qué quiere decir esto? Todo ser humano carga ciertos objetos de la realidad (entendamos objetos como todo aquello con lo que una persona se puede relacionar: vínculos afectivos, lugares, etc.) Es como si tuviera una barita con la que va tocando todo aquello que forma parte de su vida, carga a sus seres queridos, a los lugares donde vive, su escuela, su trabajo, tiene cierta cantidad de su energía invistiendo todos esos objetos que conforman su mundo, su vida.

Retomando la pregunta ¿qué hace el sujeto durante este proceso? ¿En qué consiste el trabajo del duelo? Por un lado, la realidad nos señala que el objeto amado no existe más. Mi padre se murió, mi novio me dejó. Entonces, el trabajo consiste en ir quitando toda esa energía que estaba enlazada al objeto para dejarlo morir, podríamos decir. Sin embargo, el sujeto no está dispuesto a ello. En general, nadie abandona de buena gana aquello que alguna vez lo hizo feliz, tiene más razones para sostenerlo que para abandonarlo. Tras una pérdida o decepción (ante otro, un logro, una posición subjetiva), el sujeto conserva la ilusión de que lo perdido permanece. Continúa viviendo como si nada hubiera cambiado.

El trabajo del duelo sólo se realizará progresivamente, hasta esa creencia ceda lugar a la vivencia de la pérdida. La persona, el sujeto, se encontrará entonces disponible para otras tareas, otros vínculos, otros deseos.

Lo doloroso del duelo es ocasionado, por un lado, por abandonar al objeto perdido, y por otro, porque para abandonarlo es necesario ir desligando la energía psíquica (la libido) que lo conectaba con lo que perdió. Se tiene que ir despidiendo de los lugares, los recuerdos, las palabras que lo unían con la persona querida; es un trabajo de desligazón que se va haciendo pieza por pieza, recuerdo por recuerdo, en cada detalle, en cada circunstancia, en cada elemento de lo compartido con el objeto perdido; por lo tanto, no es de un día para otro, se necesita un tiempo y éste no es sin dolor. El proceso de duelo culmina en la sustitución. La sustitución no tiene que ser necesariamente por algo del mismo orden, sino que se debe sustituir por algo, sea lo que sea.


Actitud ante la muerte 
La muerte de un ser querido nos conmociona, nos toca en los más profundo cuando el vínculo que habíamos construido es de cariño y amor. 

A nivel cultural creemos que la muerte es algo natural e inevitable, el desenlace de toda vida. Sin embargo, nuestra actitud ante la muerte es extraña. Por un lado, porque muchos viven creyendo que la muerte no les va a tocar nunca y tratan de eliminarla de la vida. Si intentamos imaginarla siempre estamos como observadores. Nadie cree en su propia muerte, en lo inconciente de cada uno de nosotros estamos convencidos de que somos inmortales. Por otro lado, si es la muerte de otro, también evitamos hablar de esa posibilidad. Sólo los niños la transgreden, en juegos: “te voy a matar” o si se enfadan con la madre le dicen: “ojalá te mueras”.

La actitud tierna de no hablar sobre la muerte no nos hace inmunes a ella. Cuando se muere alguna persona que nos es próxima: sea un padre, un hijo, o un amigo querido, nos conmueve en lo más profundo y frente al muerto mantenemos una admiración desmedida: le disculpamos una serie de cosas que cuando estaba en vida no soportábamos, lo dejamos de criticar y lo honramos casi más que a los vivos.

Es como si con el muerto sepultáramos nuestras esperanzas, nuestros goces, no nos dejamos consolar y negamos su pérdida.
Lo que queremos mostrarles es que el duelo es un proceso inevitable ante una pérdida, necesario para ir elaborándola, no nos lo podemos saltar ni esconder, y si intentamos aplazarlos, quizás caigamos en un cuadro depresivo. [Hoy los velorios son cada vez más cortos, privados y rápidos. Es por eso que se han hecho cada vez más necesarios en las llamadas sociedades desarrolladas los acompañantes del duelo. Son grupos o personas que nos ayudan a afrontar la muerte, ya sea la nuestra o la de un ser querido.

¿Qué desencadena una depresión?
Hay diferentes caminos: uno puede ser, que el duelo se extienda en el tiempo. Otro camino puede estar ocasionado por una pérdida simbólica. El objeto tal vez no está realmente muerto físicamente, sino que se perdió como objeto de amor.

Situaciones como la perdida del trabajo, el divorcio, el matrimonio de los hijos, la falla o desaparición de un ideal colectivo, migraciones son frecuentes encontrarlas como desencadenantes de los procesos depresivos.
Cuando una persona está sumida en el proceso de duelo el mundo se torna pobre y vacío porque sólo le interesa el objeto perdido; en cambio, en la depresión, el yo del sujeto queda pobre y vacío. Se siente una persona indigna, inservible y despreciable; compadece a su familia y a sus amigos por estar con una persona tan despreciable, se hace reproches, se denigra.

Este punto es interesante porque casi siempre los argumentos que utiliza para reprocharse a sí mismo, son verdaderos, pero sólo parcialmente, porque muestran sólo una parte de él, pero en análisis podemos detectar que no se corresponden del todo con su persona, sino que son rasgos que se ajustan más con la persona que se ha perdido.

Actualmente llevo a una persona que está en análisis desde hace un tiempo, acude porque se siente deprimida. Dice que no sirve para nada, que cuando tiene que hacer las cosas de la casa, se le viene encima todo y que no puede, que es una inútil. Lo que estamos viendo es que, en verdad, antes de que los hijos se marchen de casa, ella podía hacer estas mismas tareas sin dificultad alguna, y eran los hijos los que no sabían hacer nada de la casa porque ella se lo hacia todo. Ahora que ya no están, se siente deprimida.

Otra diferencia con el duelo es que en la depresión se da un desconocimiento de lo que se ha perdido, si bien el sujeto puede saber a quién perdió, pero no lo que perdió en él.  Es por ello, que podemos decir que en la depresión la pérdida de objeto está sustraída de la conciencia, es inconciente, el sujeto desconoce lo que perdió en él.

Siguiendo con el caso anterior. La mujer comprende racionalmente que los hijos se marcharon de casa para hacer su vida, sin embargo, aconteció algo más. Hasta hace poco ella no sabía que había perdido realmente, ella perdió el estar ocupada con ellos, hacerse cargo de la familia, el verse sola, sin saber que hacer, el darse cuenta que todo su tiempo lo dedicaba a ellos. Y es esto último lo que me resulta más doloroso, no el no poder estar con sus hijos en casa como hasta hace poco.

Algo interesante a destacar es que por el mismo mecanismo psíquico normal como es el proceso de duelo puede llevar a algunos a la salud y a otros a la enfermedad. Es decir, que el por el mismo mecanismo que una persona elabora la muerte de un ser querido y puede realizar el proceso de duelo, a otra la puede llevar a una depresión, es decir que no puede resolver el duelo. Entonces, la manera que encuentra la persona que cae en una depresión por una perdida: para tener al objeto amado siempre presente, y así, anular la pérdida ocurre el proceso de identificación con esa persona que perdió. Identificarse es un proceso inconciente que la persona no se entera que está aconteciendo en él. Pero para simplificarlo, es como si absorbiera a la otra persona y ahora, actúa como si fuera esa otra persona. La persona se identifica con el otro y como por una acción mágica empieza a pensar que tiene las mismas características de este otro perdido.

Planteamos que en parte la melancolía es un duelo no resuelto, un trabajo sin culminar. El depresivo se queda congelado ante la pérdida, entonces la tristeza y la desgana se instalan. Toda la energía queda vinculada al objeto amado impidiéndole desear otra cosa, impidiéndole crear nuevos lazos para seguir caminando (atándolo cada vez a eso que perdió)

La depresión produce una impresión inexplicable como toda afección psíquica. Por un lado, el sujeto deprimido se cree realmente que el mundo es gris, es decir, no harán efecto en él los intentos de sus seres queridos por mostrarle que la realidad puede ser de otro color que no sea el gris, el mundo es gris, era gris y lo seguirá siendo toda su vida. Es como si se hubiera colocado unas gafas desde las que ve todo lo que le sucede teñido del color de la tristeza, el desánimo y lo irremediable. A su vez, al estar enfermo obtiene un beneficio de la realidad: deja de ir a trabajar, está en la casa todo el día. Si está muy grave ni siquiera se levanta de la cama y de a poco toda la familia queda a su servicio: no solo no trabaja, sino que se desentiende de las tareas del hogar, del cuidado de sus hijos o estudios y en muchos casos martirizan a los que lo cuidan. Intentar modificar algo en una situación así en muy complejo, porque curarse implicaría ir a trabajar, hacerse cargo de su vida, etc.

A este beneficio se le llama beneficio secundario de la enfermedad. No estaba desde el principio, pero una vez constituida la enfermedad se agrega y en determinadas situaciones hace de la curación un imposible.

Tramitar un duelo, subjetivar una falta, supone dar algo por perdido, pero, a la vez, pagar con algo por ese proceso. ¿Qué ponemos en la tumba del muerto? Esa flor que uno lleva, esas palabras que se dicen como metáfora de la creación y la producción, de lo que del lado del sujeto es protagonismo en la elaboración del duelo.

Para el psicoanálisis no se trata de que un sujeto pueda vivir sin ningún tipo de pena, de dolor, sino justamente cómo enfrenta ese dolor de la existencia humana de otra manera que con la miseria neurótica. Porque la miseria neurótica ya es una respuesta a lo que hay de doloroso en la existencia humana.

lunes, 23 de octubre de 2017

La envidia y los celos

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Los celos

Si ha dado clic al título del post seguramente es porque alguno de los temas le interesa y, también, podría ser que considere que no hay diferencias entre uno y otro. Vamos a ver que tanto los celos como la envidia están presentes en la vida de todas las personas, que a pesar de que se parecen, no son lo mismo y muchas veces se confunde celos y envidia.

Vamos a ver que los celos habitan, de manera consciente o no, en todas las personas. Algunos admiten ser celosos y otros lo niegan. Y aquellos que los admiten pueden llegar a vivir verdaderos tormentos en sus relaciones: fuertes discusiones entre hermanos, rupturas de negocios, peleas entre amigos, discusiones entre parejas.

Tratare estas cuestiones, pero antes haremos una pequeña excursión por la génesis de este sentimiento.

El ser humano, a diferencia del animal, nace indefenso. Necesita de los cuidados de otro humano (madre, padre o sustitutos), que lo cuide, que lo asista y que lo quiera para que pueda sobrevivir a su indefenso inicial. Esta función casi siempre esta encarnada por la madre. El bebe por sí solo no puede acceder a nada, si tiene hambre tiene que gritar, si le duele la barriga tiene que llorar para que alguien lo auxilie e intérprete qué es lo que está pidiendo. De esta forma, para el niño la madre es lo más importante, le atribuye una omnipotencia total; ella es todo lo que necesita para vivir y en muchos casos, para la madre el niño se torna lo más importante también. A éste momento lo llamamos célula narcisista. Donde niño y madre están ligados de tal manera que forman una unidad cerrada, y por fuera de ellos no existe nada más.

Esta unidad perfecta no puede durar para siempre. En un momento la madre tiene que mirar hacia otro lado, hacia el padre, al trabajo, las amigas o un interés de la madre por otra cosa. En este momento en que la madre mira hacia otro lado, el niño siente que ella desea algo más aparte de él. Él sólo ya no la completa. De esta manera el niño, comienza a mirar aquello que desea la madre. Así se le abren las puertas del mundo al niño, hay algo que le falta, que da origen a una búsqueda. Al producirse este desvío de la mirada de la madre, el niño abre sus puertas al deseo, al sentimiento de exclusión, a los celos, al mundo. Antes de los celos, niño y madre eran la misma cosa; no había nada más. Es aquí donde ubicamos a los celos como el primer sentimiento social.

Entonces, los celos son normales, lo vivencian niños cuando tienen que prestar los juguetes o compartir el amor de sus padres, adultos en las relaciones de pareja, es un sentimiento que no distingue sexo ni edad. Sin embargo, algunas personas dicen no sentir celos y ello se debe, a que han sufrido una fuerte represión que aparta los celos de la conciencia, pasan a estar en estado inconscientes, pero continúan actuando en la persona.

Llamamos celos normales aquellos que son más frecuentes. Se originan en la tristeza y el dolor ante la pérdida del objeto amado. Entendamos el objeto amado como aquella persona a la uno estima.

Si tomamos como ejemplo la amistad, vemos que muchas veces aparecen celos entre amigos. Son amigos desde la infancia, andan siempre juntos, pasan un montón de horas, comparten salidas y uno de ellos se echa novia. Ahora, no comparten tanto tiempo juntos, esas largas charlas se acortan, se hacen más esporádicas. Esto produce en el celoso varias cosas:
Por un lado, siente celos terribles por la chica que le quito el amigo. Una cierta tristeza porque ya no tiene tanto interés por estar con él, prefiere estar con ella, su narcisismo queda dañado por tal pérdida. Le comienza a tener un poco de manía a ella manifestándole cierta hostilidad. La novia no le parece tan simpática como al principio, habla mucho. Además, el celoso se crítica, piensa que su amigo hace más cosas con ella, porque con él se aburre, porque un par de veces lo dejo plantado. Es decir, se crítica por haberlo perdido, pero en forma de autoreproches: es porque hice ciertas cosas mal, me desvalorizado.

Hay veces que además de sentir celos por la pérdida del amigo, el celoso puede vivenciar una tristeza por la pérdida del amigo al que ama inconscientemente y, a su vez, un odio hacia ella como rival frente al amor de él. Es decir, el celoso se puede identificar, inconscientemente, con ella para seguir teniendo el amor de su amigo y también, siente un odio terrible contra la novia considerada como rival frente el amor del otro.

Pero por más que estos celos los llamamos normales sus elementos no son del todo racionales, no hay correspondencia entre lo que pasó con los celos que puede llegar a sentir la persona. Los celos aparecen exagerados y esto tiene que ver no sólo porque es excluyente, sino porque remite, a nivel inconsciente, a aquella otra separación en la que era uno en un momento inicial de la existencia (con la madre). Es por esto, que en curso del tratamiento psicoanalítico es preciso no se discute sobre que ideas se apoyan los celos del: los indicios, sólo podemos moverlo a que los interprete de otro modo.

Entonces, podemos decir que los celos pueden cursar de manera consciente cuando uno los admite y también, pueden cursar de manera inconsciente, es decir, que no han desaparecido del sujeto, sino que están negados.

A pesar de que cursen de manera inconsciente para el sujeto, siguen aconteciendo en él, no desaparecen. Es más frecuente que alguien rompa una relación de pareja porque dice que el otro era muy celoso y le hacia la vida insoportable, pero en cambio es más difícil escuchar parejas que digan: es que le tenía una envidia terrible porque todo le iba muy bien y eso para mí era insoportable. Y que no se diga, no quiere decir que no exista. Esta es una de las principales diferencias con los celos, la envidia que siempre cursa de manera inconsciente.

La envidia

La envidia de la que tratamos desde la perspectiva psicoanalítica no es la misma de la que usamos cotidianamente, es común escuchar decir que ante determinadas cosas uno tiene envidia sana. Puedo decir que tengo envidia sana, cuando mi amiga se compra una prenda que le queda muy bien y a mí me gusta, o si tiene una relación muy buena con su novio, por ejemplo. Pero para el psicoanálisis no es envidia, son frases del orden de la emulación, del querer tener lo que el otro tiene. 

La envidia de la que tratamos es esa envidia que corroe, esa de la que hace  que una persona este mirando todo el tiempo qué es lo que tiene el otro o que lo hace tan feliz con su pareja, con su trabajo, con su belleza… y lo consume interiormente como un ácido. Se trata de una envidia en la que uno no desea lo que tiene el otro, ni siquiera quiere eso que el otro tiene.

Si buscamos la etimología de la palabra envidia encontramos que proviene del latìn invidere, que quiere decir mirar con malos ojos; tiene que ver con “videre”, que quiere decir: poner la mirada sobre algo. Hay una frase de San Agustín que lo ilustra claramente: es una imagen en la que un niño mira absorto como su hermano más pequeño está enganchado al pecho de su madre y se queda pálido frente a esta imagen

En la envidia hay un dar a ver que procura placidez, como cuando nos quedamos enganchados mirando un cuadro o algo que nos produce admiración. Procura placidez en el sentido de que existe en quien mira hambre del ojo al que hay que alimentar. Cotidianamente decimos: se la comía con la mirada o cuando las cosas no van como uno espera, alguien hizo un mal de ojo. En cambio, llama la atención las pocas frases que se dicen sobre el ojo bueno. Vemos que el ojo tiene la función de estar dotado de un poder que va más allá de la visión, en ciertas culturas se le atribuye el poder de secar la leche del animal, de acarrear enfermedad y desventura.

La persona envidiosa quiere destruir aquello que tiene el otro, hacer que no exista. En la imagen del niño que mira a su hermanito, éste no envidia tomar el pecho de la madre…ya es grande, pero sí envidia la imagen de plenitud que le supone al hermano junto a su madre.

La envidia cursa de manera totalmente inconsciente y solo la podemos conocer por sus efectos. Pero ¿cuáles son los efectos? Imaginen que tienen un compañero de trabajo que, además, de ser más joven, está soltero, tiene un buen coche y, además, toca bien la guitarra. Tiene una relación muy intensa con la música, le apasiona la guitarra, da conciertos, se pasa un montón de horas al día tocando la guitarra y se le nota que vibra cuando toca. Le atribuimos que goza mucho con eso y a ti, en verdad, no te gustaría tocar la guitarra, pero te puede dar rabia que el otro se lo pasa tan bien con la guitarra. Entonces, lo desvalorizas: "toca así porque viene de una familia de músicos, que lo va gente a escuchar porque era gratis, seguro que le va mal con la novia, que toca bien pero no trabaja tan bien, que no tiene amigos, que en realidad no toca tan bien, que lo que hace es una basura". Comienzas a ver mal las cosas del otro y deseas, sin darte cuenta, destruir lo del otro. Además, niegas su trabajo. El sujeto no es consciente de que siente envidia, lo más probable es crea que todas esas frases son ciertas. Por esta razón es más difícil escuchar a alguien que diga soy envidioso, es inadmisible, la envidia es inconsciente.

El sujeto envidioso no soporta lo que el otro lo completa, no desea aquello que tiene, y esto contradice la creencia popular de que uno envidia lo que el otro tiene. Es por ello que es recomendable el tratamiento psicoanalítico en estos casos.



viernes, 11 de noviembre de 2016

¿Qué sentido tienen los sueños?

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El ser humano sueña desde tiempos inmemoriales. La humanidad en todas las épocas adjudicó a los sueños un sentido, en la antigüedad tanto reyes como guerreros contaban entre sus consejeros con un intérprete de los sueños. Lo consultaban esperando, que de la interpretación que éste diera del sueño de aquella noche, orientaciones para tomar las decisiones más correctas sobre el gobierno, la guerra, las ejecuciones o las transacciones comerciales.

Suponían que los sueños estaban en relación con el mundo de los seres sobrehumanos y traían revelaciones de los dioses o de los demonios. Además, estaban convencidos de que los sueños contenían un mensaje importante para quien los soñaba: por regla general le anunciaban el futuro.

Hoy en día toda esta mitología no tiene mucha vigencia y ya no se duda de que el sueño sea una producto de un trabajo psíquico del que sueña. Sin embargo, la opinión popular aún posee la creencia de que el sueño tiene un sentido, que nos devela algo importante del futuro, y aunque su contenido, sea confuso o inexplicable, puede obtenerse una interpretación mediante algún procedimiento: uno puede ser por una clave fija, otro, por la relación de un símbolo.

Es con la obra de la “Interpretación de los sueños” de Freud donde se produce una ruptura con estas concepciones del sueño. A partir de esta obra los sueños se consideran una operación de la vida anímica normal es decir, que son actos psíquicos de pleno sentido.

En cualquier lengua y en cualquier lugar se sueña, personas que sueñan hay en todas partes del mundo, podríamos decir que los sueños son un fenómeno universal. Son actos que nos ocurren a todos cotidianamente, y que en general desechamos por carecer de sentido o importancia.  
 
¿Cuál es el sentido del sueño desde una lectura psicoanalítica?

En cuanto al sentido de los sueños, vamos a ver que éste no tiene que ver con el significado, sino que lo podemos pensar como cuando vamos por una carretera y nos encontramos con carteles que indican un cambio de sentido. Es decir, que los sueños tienen un hacia, que nos orientan hacia su sentido, que descubriremos luego de la interpretación en la sesión psicoanlítica. Para el psicoanálisis el sueño es un acto psíquico que posee sentido y ocupa un lugar dentro de la vida anímica del individuo.
 
Características comunes a todos los sueños:

Una es, soñamos mientras dormimos. El sueño es un estado intermedio entre el dormir y la vigilia. Para poder dormirnos es necesario que suspendamos el interés por todo lo que lo nos rodea, es decir que apaguemos la luz, que tengamos una almohada cómoda, que no tengamos ninguna preocupación en la cabeza. Es como si le dijese al mundo exterior: “déjame en paz que quiero dormir”.  Sueños de despertador.

La otra es, los procesos anímicos que se producen mientras dormimos son completamente diferentes a los procesos que acontecen mientras estamos despiertos. Es decir, que en el sueño cada uno vivencia muchas cosas y se cree realmente vivenciarlas, cuando en verdad nada se vivencia, son sólo imágenes visuales. En cambio, cuando estamos despiertos nuestra actividad de pensamiento se cumple en conceptos y no en imágenes.

Esto nos conduce a una de las dificultades del sueño que se presentan al momento de la interpretación. ¿Por qué no me alcanzan las palabras para poder contar el sueño?  Parte de la dificultad proviene de la necesidad de traducir estas imágenes en palabras. Es habitual escuchar que un paciente diga: podría dibujarlo pero no sé cómo decirlo. El sueño acontece otro escenario diferente al que vivimos cuando estamos despiertos y la única manera que tenemos de acceder al sueño es a través del relato del paciente.


Si quieres saber qué sentido tienen tus sueños, es necesario, que estes en un proceso psicoanalítico para poder encadenarlo a aspectos de tu vida y así, poder hallar el sentido inconsciente que revela.