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¿Buscas transformar tu malestar?

¿Quieres comenzar una psicoterapia en Cerdanyola?


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Vista desde la ventana de la Consulta de Psicoanálisis Cerdanyola

Algunas reflexiones sobre el malestar

Seguramente hay algo en tu vida que te incomoda, te parece extraño o te está haciendo sufrir. Soy Anabel López, psicóloga 14661 y psicoanalista, me dedico a ayudar a personas a que puedan resolver aquello que solos no pueden y quieren ayuda profesional.

Hay preocupaciones que son íntimas como puede ser no encontrarte a gusto con quién estás siendo, no sabes para dónde tirar con tu vida, sientes angustia o ansiedad, lloras, sufres de insomnio, el trabajo no es lo que esperas, no puedes concentrarte; o puede ser que hayas perdido un familiar muy querido y la vida se te hace cuesta arriba, lo que antes te hacía feliz se tiñó de tristeza, haces las cosas por obligación, sigues pero sin rumbo. Entiendo que si estás leyendo estás líneas es porque te estás planteando consultar con un especialista, un psicólogo en Cerdanyola


Otra fuente de malestar puede estar provocada por la relación con los otros, ya sea la pareja, los padres, los hijos, amigos, o relacionada con los compañeros de trabajo. 
Si la relación con la pareja dejó de funcionar, por falta o exceso de amor, por celos o por falta de compatibilidad, y aún no has superado la ruptura, es un momento propicio para elaborar el duelo por la separación. O si dudas sobre qué decisión tomar, también, es una ocasión para que te pueda acompañar a decidirte. El psicoanálisis puede ser individual o terapia en pareja, sesiones conjuntas para tratar de desenredar y aclarar cuál es el conflicto. Las sesiones en pareja no sustituye la terapia individual. Cada caso, cada pareja, la valoro de forma personalizada, proponiendo un tiempo de valoración y otro, de trabajo terapéutico. 


¿Quieres tomar una decisión para mejorar tu vida?

Si te encuentras en alguna de estas situaciones, en un momento de bloqueo y quieres que te ayude, puedes iniciar una psicoterapia de orientación psicoanalítica para encontrar las causas que te generan malestar. Las consultas más frecuentes son:
  • Depresión
  • Baja autoestima
  • Ansiedad y angustia
  • Problemas de pareja
  • Miedos, temores y fobias
  • Inhibiciones y bloqueos
  • Falta de deseo (sexual y vital)
  • Dificultades emocionales
  • Duelos (no resueltos y patológicos)
  • Crisis vitales (maternidad, paternidad, viudez, separación)


¿Cómo funciona la terapia?

Desde el 2004, más de 15 años de experiencia, acompaño a adultos, niños y adolescentes a superar los obstáculos que se le presentan en su vida y le producen malestar psíquico. Cada persona es un mundo, así como aquello que le acontece, por eso, la terapia de orientación psicoanalítica requiere una escucha particular para cada caso. Propongo un tiempo de valoración, para estimar la situación, conocer en profundidad la persona y dar un lugar a cómo te puede encontrar en las sesiones.


¿Quieres reservar cita para una sesión de psicoterapia en Cerdanyola?



La consulta está en pleno centro de la ciudad, frente a la Plaça de la Iglesia. En el carrer Sant Marti, 82-84, entresuelo 4ta. La sesión se reserva vía telefónica: 93 580 83 24 - 657 852 498

¿Quieres salir de una relación de pareja tóxica?



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¿Qué tipo de pareja quieres tener?

El amor, el enamoramiento y las relaciones de pareja -sean abiertas o cerradas, monógamas o de poli-amor- preocupa y ocupa, tanto a hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes. Algunos consultan a psicoanalista en Cerdanyola para obtener recetas sobre ¿cómo hacer para qué la pareja funcione? y otros, para saber ¿cuáles son los motivos inconscientes que se ponen en juego en el amor, en la relación de pareja? La respuesta a estás, y otras preguntas, es singular e implican un recorrido personal hasta llegar a construir posibles respuestas. El psicoanálisis es una herramienta terapéutica eficaz para conocer los motivos inconscientes que se ponen en juego en las relaciones humanas.

Para una persona el amor tiene la capacidad de producir tanto la felicidad como el sufrimiento. Entre las consultas que recibo en el centro de psicoanálisis Cerdanyola, están relacionadas con el amor y el enamoramiento. Consultar con una psicoanalista especialista en terapia de pareja puede ser el primer paso para encontrar soluciones a los conflictos internos personales y de pareja. Para algunas personas verse en pareja o sin ella suponen la causa de un malestar constante. Consultar con un psicólogo especialista en terapia de pareja por problemas de amor o de desamor.

Parejas imposibles: ni contigo ni sin ti

Otra vía para abordar la problemática de la pareja que escucho en la consulta es la dependencia emocional con la pareja: no poder estar sin el otro o el seguir en pareja a toda costa por más que no funcione. Como el bolero que canta a los amores tóxicos: ni contigo ni sin ti instala el modo de funcionamiento de muchas parejas, en las que se puede leer que la relación no es lo que era, donde el enamoramiento y el amor han desaparecido, sólo queda el sentimiento de propiedad: mi marido o mi mujer, es mío o mía.
El amor ha desaparecido y ha dado lugar al apego. Esto es, la dependencia y necesidad de la otra persona. De esta manera podemos ubicar a la pareja como la causa de nuestra felicidad y la responsabilizamos de ella. Este planteamiento es complicado para el que ama, ya que es uno mismo/a el/la responsable de su felicidad.

Seguramente, en algún momento de tu vida le has dicho a tu pareja (aunque ahora te avergüence): sólo quiero que estés conmigo, no salgas más sin mí, tendrías que compartir más tiempo conmigo que con tus amigos

Lo que remarcan estas frases es el estar siempre juntos, que llevado al extremo recae en la idea de que el otro (novio/a, pareja, amante, amigo/a) me pertenece, es mío y tiene que hacer lo que yo le pida. Esto funciona así en un montón de parejas, en la clínica de psicoanálisis escuchamos mujeres u hombres que dicen que el otro: hace lo que le diga o lo que me pida. Es decir, que en esas relaciones no hay lugar al deseo, sólo se miran el uno al otro y el resto del mundo no importa. Parece que la elección de pareja se apoya en el miedo a la soledad, en no saber estar con nosotros mismos, en no soportar que existan terceros en la relación, e incluso, en pensar que no merecemos ser felices.

En la relación de pareja el papel del tercero puede ser desempeñado por un amigo, un hobby, un trabajo, algo que provoque deseo en el sujeto más allá de la pareja. El tercero en una pareja muchas veces puede llegar a ser el "motor" del deseo. Si el otro no desea nada más allá de mí, si sólo me mira a mí, lo más probable es que lo deje de desear. Siento que lo tengo, que lo poseo y en esta lectura ficticia de la situación queda ahogado el amor y queda imposibilitado en mí el acceso a un mundo diferente al de la pareja.

Al hablar del tercero inevitablemente aparecen los celos. Los celos son una señal de alarma positiva. Nos indica que lo que no se puede tener es al otro mismo, no sólo su atención, su amor, su mirada, sino al otro como propiedad. Por eso muchas veces, los celos pueden ser motivo de ruptura en muchas relaciones de pareja. Él se vuelve un perseguidor de ella, o a la inversa, controla las llamadas que hace, la hora de la última conexión en WhatsApp, si aparece conectado en el Facebook, si mira a otras personas cuando salen, si está más pendiente de su cuidado personal y un largo etcétera que hace que los movimientos de la pareja queden estrictamente limitados. Ante cualquier indicio de infidelidad, siendo la infidelidad aquello que produce interés por otras cosas, la reacción es desmesurada, gritos, enfados, días sin hablarse, bloqueo del móvil, mensajes de amenazas de ruptura, etc. Pero estos mismos celos que llevados al extremo pueden desembocar en todo esto son necesarios también para el buen funcionamiento de la pareja.

Todos somos celosos

Para el psicoanálisis los celos son un sentimiento normal, si alguien dice que no lo es, es porque lo reprimen y aparece en la conciencia algo sustitutivo: en lugar de sentir celos, lo reprime (pasan a estar en estado inconsciente) Negar los celos es garantía de destrucción del deseo en la pareja. Para que él este conmigo tiene que desear más allá de mi, para que ella esté con él tiene que desear algo más allá de la relación de pareja.  

¿El amor es encontrar mi media naranja?

Soñar con que el otro es mi media naranja, que tiene todo lo que me completa, es una fantasía que ha sido alimentado por la publicidad, las películas románticas, la cultura, etc. Es una fantasía que se sustenta en el mito del Andrógino. El andrógino era un ser esférico, completo y perfecto. Reunía en sí mismo ambos sexos, luego, fue dividido por los dioses en dos mitades iguales. Se convirtió en un ser incompleto y condenado a anhelar la unión con la mitad perdida. Es decir, que cada mitad se esfuerza en encontrar a su otra mitad para poseerla y volver a formar un solo ser completo.

A pesar de los siglos que han pasado desde que Platón escribió “El banquete” sigue teniendo vigencia. Muchas parejas nos siguen hablando del amor como dos mitades que tienen que encajar una con la otra, y si no encajan es motivo de separación. De alguna manera buscan en el otro su complemento. Si concebimos a la pareja como un complemento enseguida nos damos cuenta que el otro no puede ni debe faltarnos, yo no puedo ni debo faltarle. Sin embargo, desde el psicoanálisis sabemos que no hay complementariedad entre los sexos masculino y femenino, ambos son diferentes, el goce del hombre y el de la mujer no están hechos el uno para el otro. Esto explica, en gran medida, el desencuentro permanente que hay entre los hombres y las mujeres.

Una relación de pareja es algo que ha de construirse entre dos personas. Para ello, es necesario que cada uno pueda estar bien consigo mismo. Muchos de los pacientes que consultan a una psicoanalista en Cerdanyola llegan a una primera conclusión: Para estar en pareja, primero he de disfrutar de estar sólo/a.

En las sesiones de psicoanálisis Cerdanyola las personas que consultan durante su proceso terapéutico llegan a cuestionarse la manera en qué aman. Amar al otro no es creer que somos uno, sino poder llegar a amar lo que el otro ama; desear que tenga un mundo más allá de la pareja, porque si su mundo soy yo, si sólo me ama a mí, el mundo se acabó.
Amar es, a su vez, poder producir en el otro un deseo por lo que yo deseo, que el otro valore que yo tenga un mundo. Si creo que el otro es mío y yo le pertenezco dejo de desearlo, ¿cómo voy a desear lo que ya tengo? El deseo, no sólo el sexual, mueve al ser humano, lo incomoda, lo pone a trabajar continuamente. Es decir, que, si cuando tengo un proyecto, trabajo o amigos, por fuera de la pareja, no le pediré todo a la relación. Si encierro el mundo entero en la pareja le pido al otro que me haga de amigo, de padre, de hermano, de marido, de amante… le pido de todo. Y cuando el otro, responde a esas demandas, descubro que eso no era lo que deseaba. Porque al final se termina diciendo: no me das todo lo que necesito.

En nuestro gabinete de psicoterapia especializado en parejas, sabemos que, para poder ayudar a los miembros de una pareja, el primer paso consultar con un psicólogo de parejas, para llevar a cabo una valoración de la situación y determinar si lo más indicado es una terapia de pareja, o una terapia individual con cada uno de los miembros de la pareja. Una terapia de pareja conjunta puede ayudar a resolver los problemas de comunicación en la relación, averiguar cuáles son los principales motivos que causan conflictos y discusiones, etc. Una terapia individual puede ser más útil para que cada miembro de la pareja pueda identificar y trabajar aquellos aspectos personales hacen de obstáculo para mejorar la relación.

Puede hacer su consulta con la especialista para más información sobre el tratamiento, el precio de la sesión o concertar una primera visita en nuestra consulta.

Llama a la consulta de psicoanálisis de Anabel López 93 580 83 24.


Claves para una vida sexual plena


Sexo y sexualidad



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Es habitual que consulten a psicoanalista Cerdanyola por temas relacionados con la sexualidad.

¿Qué se entiende por sexualidad?

La respuesta depende de la mirada que se ponga sobre ella. Si esa mirada es anatómica o fisiológica, diremos que la sexualidad es el conjunto de condiciones que determinan a cada sexo. Si le preguntamos a un consumidor de porno, dirá que la sexualidad es un tipo de gimnasia mecánica, siempre, placentera y perfecta. Si la mirada es histórico-cultural, la sexualidad será el conjunto de conductas, emociones y prácticas asociados a la búsqueda del placer sexual.

¿La sexualidad es un instinto?

El instinto animal es un saber heredado que le permite al animal adaptarse al medio: el mono sabe cómo sustentarse el alimento, sabe cómo asearse, sabe cómo pasar de una rama a otra. No hay monos que sufran desnutrición u obesidad. Los animales heredan estos saberes y son válidos para toda su especie, es decir, que el animal hereda una serie de pautas que marcan cuáles son sus necesidades y cómo las puede satisfacer. El mono sólo copulará con la mona, y el pingüino con la pingüina, no se ve el mono que diga que quiere estar con el león. En los animales, la hembra tiene una época en que sí acepta al macho y ahí copulan, este es un periodo que dura un tiempo determinado, es siempre en la misma época y por fuera de este tiempo la hembra ‘no siente deseos sexuales’.

¿Por qué? Porque en el animal impera el instinto que le configura una manera de comportarse dentro de su reino, y en el ser humano operan las pulsiones: energía psíquica que gobiernan el psiquismo. Las pulsiones actúan como una fuerza constante que no designa ningún comportamiento hereditario ni fijo, tampoco se satisface con un objeto determinado, ni tiene frecuencia y ni ritmo biológico. Es decir, que en el ser humano no hay ningún comportamiento prefijado en cuanto a la sexualidad. Ella y él quedan, y él dice algo inoportuno: hoy estuve con una amiga y a ella esa le cae fatal o ella ve que él no combina los zapatos con los calcetines y eso es insoportable para ella y ya esa noche no hay encuentro sexual. La diversidad en cuanto a la elección de objeto en los seres humanos es mucho más amplia: hay personas que eligen gente del mismo sexo, otros del sexo opuesto, otros obtienen gocen mirando, otros con un objeto como puede ser un zapato o una braga, otros con animales. No hay comportamiento en el ser humano que este dictaminado por la especie. No hay nada en el ser humano que le indique por dónde tiene que ir. Es por ello que el concepto de sexualidad es bastante más complejo que lo que aparece en la calle o en los animales. Una hormiga es más fuerte que el ser humano, porque la hormiga cuando quiere dormir duerme, come cuando quiere. No existe la voracidad del lobo, no existe la maldad del león, sí existe la voracidad y la maldad en el hombre. Los animales no violan, no mienten, no incitan guerras, no asesinan por petróleo…no juegan compulsivamente en los casinos.

Hombres y mujeres consultan psicología Cerdanyola para tratar los desencuentros que se dan en la terapia de pareja. En el caso del hombre y la mujer. De entrada, no hay periodo de celo. Una persona tiene que hacer un determinado cortejo, seducir, tener deseo y que sea reciproco para conseguir llegar a un coito con un congénere, y si bien es cierto que ese cortejo está en otras especies, la diferencia estriba en que para el hombre nunca es igual y no siempre funciona, cosa que no ocurre con los animales.

Si el lector o la lectora hace memoria seguro que recuerda alguna vivencia en la que haya quedado con otra persona para tener relaciones sexuales y acaba cenando; o comienza es una discusión que acaba con una reconciliación sexual.

La sexualidad no es, exclusivamente, todo aquello que tiene como centro el acto sexual, ni tampoco aquello que va destinado a la reproducción. Aquí es necesario hacer un matiz: en parte la sexualidad sí tiene que ver con la reproducción; Sin embargo, hay cosas que son sexuales y no implican la reproducción, sino como explicaríamos las caricias, los besos, y masturbación, que como todos sabemos forma parte de la actividad sexual del ser humano.

La sexualidad y el placer

Para el psicoanálisis lo sexual son todas aquellas actividades que aporten al sujeto un placer: ya sea con una relación sexual, con una lectura, con el estudiar.
Con respecto a la ganancia de placer, el ser humano claramente se distingue del animal. A pesar de las mil comparaciones que se hacen y entre las cuales el hombre casi siempre queda mal parado y siendo los animales como modelos de comportamiento. Cuando la distinción entre nosotros y los animales es radical. En los animales son los instintos los que señalan sus comportamientos y en el ser humano no hay nada que nos lleve a pensar que tiene instintos.

Sigmund Freud fue degradado y perseguido por plantear la existencia de lo inconsciente, y por el concepto de sexualidad infantil. La teoría psicoanalítica plantea que lxs niñxs son perverso polimorfo, es decir, que pueden gozar con cualquier parte del cuerpo. Al principio dicho placer de la mano de la satisfacción de las necesidades básicas: el niño en un momento toma el pecho de la madre por hambre, pero luego, se prende por la satisfacción que le da el mamar, el chupar. Con la caca pasa algo similar: en un principio el hacer caca le permitía el aliviar las heces de los intestinos, pero luego el niño obtiene placer en el retener, en el expulsar, en el jugar con las heces. Ahí queda desprendido de la necesidad. Cuando hablamos de perversión no estamos hablando de aberraciones sexuales, sino que pensamos lo perverso como todo aquello que se aleja de lo sexual con fines reproductivos. En el caso del niño no existen las barreras morales que tiene acontecen en el adulto y por ello, es capaz de gozar libremente con cualquier parte de su cuerpo, sin preguntarse si lo que hace está bien o no.

Terapia sexualidad 

En el adulto, no decimos que estos rasgos perversos hayan desaparecido, sino que actúan de otra manera. Se puede dar el caso que alguien sólo goce con los preliminares como el besar, el mordiendo o el chupar, no consigue reproducirse ni llega al coito. O una persona que siempre lo hace de la misma manera, con la luz apagada, en la postura del misionero y sólo una vez por semana. También son perversos porque sólo pueden gozar de esa forma y no de otra.

¿Qué es la sexualidad normal?

Es por ello que aquí también se pone en juego lo que se llama sexualidad normal ¿qué es lo normal? No existe, porque para cada una esa experiencia será completamente diferente.

El adulto no resigna de buena gana lo que alguna vez le dio placer, es decir, que ese placer que le daba el chupar la teta, el chupete o el dedo, en el adulto lo encontramos de una manera distinta: en el fumar, en el morderse las uñas, en el hablar, en el beber, eso produce también una excitación sexual, pero entendiendo lo sexual en el sentido que les planteamos completamente desligada de los genitales.

¿Por qué? Porque el cuerpo es potencialmente productor de placer. Es lo que llamamos zonas erógenas. Se ve claro en las relaciones sexuales: hay gente que le gusta que le besen el cuello, o le susurren palabras guarras al oído, o le toquen el pie o el ombligo. Cada uno en función de su recorrido sentirá más excitación en una zona que en otra.

Para ir concluyendo, en el ser humano no existen instintos, la pulsión es lo que lo compele al goce sexual y esto quiere decir, no existe un ritmo, una pauta que marque el comportamiento, se puede gozar con cualquier cosa además de gozar sexualmente con otra persona, puede gozar con una parte del cuerpo, así alejamos la sexualidad de los genitales, abriendo otras vías para gozar.

¿Por qué las parejas se separan más en verano?


Las vacaciones pueden ser un momento de quiebre de la pareja.


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"En una separación, es aquel que no está realmente enamorado 
quien dice las cosas más tiernas" 
Marcel Proust

Las estadísticas lo confirman, año tras año, las parejas se separan mayormente en épocas de vacaciones. Como expertos en terapia de pareja Cerdanyola sabemos que se trata de un período muy intenso y emocionalmente estresante.

Verano, vacaciones, familia, niños, hotel o camping, playa o montaña. Se trata de un lugar idealizado que la mayoría de personas perseguimos durante el año. Es un tiempo de relax, en que el estrés de la rutina se reduce, los niños no van al cole ni tienen extraescolares. Puede ser un tiempo especial para pasar en familia o tiempo placentero para disfrutar en pareja. Sin embargo, cuando el ansiado descanso llega o cuando el viaje se concreta, parece que de repente todo da un vuelco. Las discusiones se incrementan. Compartir las 24 horas se vuelve tedioso. La convivencia se transforma en un caos, los hijos –al percibir el mal rollo- se tornan más sensibles, lloran, demandan atención o están tristes. Es difícil ponerse de acuerdo con el otro, el desencuentro se instala en las vacaciones. La relación no va bien. O quizás va mal desde hace tiempo, pero recién explota en el verano.

¿Problemas de pareja?

Tres claves para cuidar la relación de pareja:
  1. ¿Es un problema de pareja? Para solucionar problemas de pareja, primero es necesario resolver los propios. Si siempre uno quiere tener la razón, imponer sus ideas, discutir es conveniente que inicie terapia. Las discusiones con la pareja pueden llegar a ser un laberinto sin salida.
  1. No enfocarse en los conflictos, sino en el amor, el cariño que los llevó a construir la relación que tienen.
  1. Cuando empieza una discusión, recordar que las palabras pueden llegar ser puñales que hieren en lo más profundo al otro.
Tal vez, el pasar más tiempo junto con la pareja es un momento propicio para que los desencuentros se manifiesten durante el verano, pueden tratarse de cuestiones que durante el año no se ven, o se esconden debajo de la alfombra. Durante las vacaciones uno se conecta más con uno mismo, con sus deseos y necesidades, y esto pueden incidir directamente sobre algunas decisiones sobre la pareja, el trabajo, inicio de actividades de ocio: comenzar gimnasio, tomar clases de idiomas, etc.

Cuando las parejas pelean con frecuencia, el vínculo se desgasta. Es evidente que necesitan hacer algo, pero muchas veces no saben qué, y a pesar de los intentos por mejorar las cosas, fracasan una y otra vez y las discusiones se prolongan tanto que quitan toda la energía y la posibilidad de disfrutar la vida. Y es ahí cuando llegan a la consulta solicitando terapia de pareja Cerdanyola.
Discusiones de pareja
Las parejas pueden discutir por muchos y diversos motivos. La lista puede ser extensísima: dinero, educación de los chicos, celos, intentos de cambiar al otro, distribución de las tareas de la casa, uso del móvil, etc. Como psicoanalistas expertos sabemos que más allá del asunto que genere el conflicto, es preciso tener en cuenta que cuando en una pareja las discusiones van en aumento y las reacciones -del otro y de uno mismo- son exageradas o desmedidas, el problema no está en el tema explícito de la discusión, es decir, en lo que se expresa verbalmente, sino en las situaciones latentes que subyacen a lo consciente. Los fenómenos inconscientes siempre están presentes e influyen sin que nos demos cuenta, sin ser conscientes de ello. En la terapia de pareja es posible detectar cuál es el verdadero trasfondo y encontrar las claves para resolver el conflicto y lograr bienestar.

Si estás pasando por un momento de crisis o por una separación o divorcio, y cree que necesitas ayuda de una psicóloga experta en Cerdanyola, llámanos. Puedes realizar una consulta individual o Terapia de pareja. 

¿Crisis en la pareja?



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Tratar de responder a la pregunta cómo una pareja cae en una crisis implica hacer un trabajo de análisis que apunte no tanto a encontrar el culpable, sino más bien a saber cómo cada integrante de la pareja piensa el amor, el deseo y, en definitiva, la pareja.

Si buscas una receta 'salvadora' para tu relación, te diré que no hay nada que garantice el buen funcionamiento de una pareja, ello depende de un trabajo diario, constante, y no tanto, del esfuerzo por renunciar salidas con amigas o la cervecita de los viernes con los colegas de toda la vida, por ejemplo.

Como tampoco nos lo asegura el intento, siempre fallido, de hacer todo lo posible para que la pareja piense las cosas importantes de la vida como las pienso uno mismo o que los dos sientan la misma pasión por lo que uno de los hace o le interesa. Muchas parejas creen en esta idea de igualdad y la señalan como uno de los por qué la relación no funcionó.

Es muy habitual que alguno de los integrantes de la pareja piense que el otro tiene que saber qué es lo que piensa, siente, o quiere pero con la salvedad que el otro lo tiene que saber por sí mismo. Como si de una suerte de “transmisión de pensamiento” se tratara el otro tiene que saber muchas cosas de uno sin que se las comunique. "Es que si me quisiera…tendría que saberlo". En el momento en que las palabras ceden su lugar a los gestos o a las broncas silenciadas, se olvida que lo que produce a la relación de pareja son las palabras con las que una persona las piensa a él o a ella, las frases que le susurra al oído y no las que calla.

Hay un poema bellísimo de Neruda que dice: “Todo está en la palabra… una idea entera se cambio porque una palabra se trasladó de un sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… tienen sombra, transparencia, peso, plumas, tiene de todo lo que se les fue agregando…”

Es decir, que las palabras son más importantes que los sentimientos. Con una o mil palabras puedo manifestar un sentimiento; en cambio, el sentimiento sólo puedo sentirlo “en soledad”, es la palabra lo que me permite vincularnos con otros.

En muchas relaciones de pareja los sentimientos tienen un papel protagónico, alargan su tortura en base a un quererse que, más que con el amor, tiene que ver con el goce del sufrimiento. Parejas que se dejan y vuelven al cabo de nada, para volver a seguir haciendo lo mismo que los llevó a dejarlo, apoyando la decisión de volver en un “es que nos queremos.” Relaciones tormentosas, parejas tóxicas en donde la pasión del ir y venir, es más intenso que el estar juntos y construir la relación que desean.

Si sumamos estas dificultades decimos que una pareja está en crisis. En estas situaciones o ante una experiencia que nos desborda, nos descubrimos diciendo o haciendo lo que jamás pensamos que llegaríamos a decir o hacer. Es más, hay ocasiones en las que nos vemos haciendo o diciendo justamente eso que criticamos de otros. La crisis en una pareja hace aparecer frases, comportamientos, opiniones, que sorprenden tanto al que las escucha como al que las dice.

En nuestra centro de psicología especializado en parejas proponemos que para poder empezar a ayudar a una pareja el primer paso que hay que dar es valorar si es necesaria una intervención con la pareja o es necesario que psicólogos de parejas valoren a cada uno para conocer la situación individual y para que cada uno de ellos disponga del tiempo y el espacio necesarios para poder conocerse a sí mismo.

La desilusión, la caída del deseo, la ausencia de pasión, sentir pena, infidelidad ponen sobre el tapete reproches, largas discusiones y se busca el culpable de la crisis actual.

Hay veces que como persona parece que hemos “olvidado” aquello que nos unía a esa persona o lo que era el amor, nos excusamos en la rutina familiar, en las largas jornadas de trabajo, en los hijos, en la falta de sexo, en que cada día uno se va abandonando un poco y perdió el horizonte en la pareja. Es decir, se olvidó del amor y del deseo, dos componentes básicos en cualquier relación.
Es por ello que en el centro de terapia de pareja en Cerdanyola acompañamos y ayudamos a parejas a resolver, de la mejor forma posible, su situación.
Para concluir, que una pareja discuta mucho o no lo haga no es señal de que la relación vaya bien. Como tampoco lo es que uno de los dos renuncie a su vida profesional, al contrario, ello indica que algo no va bien en el amor. Dado que el sacrificio ni el sufrimiento son signos de una relación, pero más bien, tóxica. Como el dejarlo para volver y seguir igual que antes; o para cambiar de pareja y creer, nuevamente, que la culpa es del otro.

Si quiere recibir más información o aclarar alguna duda, puede llamarme al 93 580 83 24.

La relación de pareja

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Actualmente estamos bombardeados con películas que nos hablan del amor perfecto entre un hombre apuesto y una mujer hermosa; películas con finales felices en los que una vez que se encuentran el uno al otro ya han conseguido todo en sus vidas. Nos persiguen frases en las que leemos que si no encontramos una pareja moriremos solos, frases que nos condenan a ser “solterones” o “solteronas” el resto de nuestras vidas. Sin embargo, este no es sólo un pensamiento actual, es algo que atraviesa al ser humano desde hace miles de años.

Ya encontramos en Aristófanes (Siglo IV antes de Cristo) el mito de la media naranja. Aristófanes toma la fábula del Andrógino, aquel ser esférico completo, perfecto que reunía en sí mismo ambos sexos, y que después de la castración decidida por Zeus, fue dividido en dos mitades, y cada una de ellas originará la partición sexual, dando nacimiento así al par hombre-mujer tal como hoy lo conocemos. Hecha esta división, cada mitad hace esfuerzos para encontrar a su otra mitad que lo completa.

Hagamos un pequeño recorrido por la constitución psíquica del ser humano. El niño llega indefenso al mundo y necesita de alguien que ocupe la función madre para salvarlo de la muerte. En este momento en el que para el niño lo único que existe es la madre, éste se siente completo: él y la madre son uno. Esta escena constituye lo que técnicamente llamamos célula narcisística.

La madre es el primer objeto de amor para el niño y a medida que vamos creciendo y conquistando otros lugares del mundo se van sumando objetos de amor en nuestras vidas: mis amigos, mis profesores, mis hermanos… Y en un momento dado mi pareja. Conozco a esa persona que ciega mi razón y a la que le atribuyo el lugar de la perfección. Como en el mito, hasta hallar mi pareja yo había vivido incompleto.

Desde la separación de la madre, momento en que  aparece en la persona, la angustia y la incompletud, niño y madre dejan de ser dos para convertirse en uno. Cuando un hombre o una mujer, se enamora de otro, ilusoriamente, hace el recorrido inverso, deja de ser dos para convertirse en uno. “Me siento completo otra vez”: “Él es todo lo que necesito” “No puedo vivir sin él” “Cuando estoy con él nada más importa” y un sinfín de frases más que acompañan al éxtasis del enamoramiento. Una sobreestimación del objeto amado junto con un empobrecimiento del yo y la disminución de la capacidad de trabajo constituyen el estado de enamoramiento. Estado pasajero que desde la teoría psicoanalítica denominamos locura transitoria.  

El ser humano pasa su vida buscando la mitad que lo complete. Cuando lo encuentra, primero se enamora de él, después siente que lo posee, y al salir de esta especie de intoxicación, se da cuenta de que esa persona que tiene al lado es completamente desconocida. Hasta el momento estaba compartiendo su vida con una imagen atribuida que tiene mucho más que ver con él mismo, con sus deseos y sus necesidades, que con el otro. Justo en este punto -donde la mayoría de las parejas sienten que ha finalizado el amor, que ya no es lo mismo, que él ha cambiado– el amor tiene que tomar el protagonismo.   

La ilusión de poseer al otro como si se tratase de una propiedad privada es la receta perfecta para sentenciar una relación de pareja. Si yo siento que lo tengo ya no lo puedo desear, si yo creo que lo poseo no le dejo a él desear otra cosa que no sea a mí. De igual modo que vimos con el niño y la madre, tiene que aparecer el tercero. Tiene que haber algo que interrumpa esa relación idílica para que el mundo, perdido de vista durante el enamoramiento, vuelva a aparecer. Si el enamorado siente que la pareja se lo tiene que dar todo le va a pedir que le haga de padre, de madre, de amigo, de pareja…En cambio, si yo lo pienso como pareja y lo va construyendo como tal, si le deja tener su mundo, sus amigos, su trabajo, sus secretos, cada vez que se reencuentre con él será el deseo el que defina la relación con él, y no la pertenencia.  



Terapia de Pareja



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Se orienta al tratamiento de las aquellas problemáticas que pueden surgir en una relación de pareja:

  • Discusiones
  • Celos
  • Quejas
  • Falta de deseo
  • Desilusión
  • Aburrimiento
  • Orientación en procesos de divorcios
  • Violencia doméstica
  • Dependencia
  • Transtornos sexuales


Si desea pedir una entrevista, contáctenos