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Anabel López, Psicóloga en Cerdanyola

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Anabel López ofrece un espacio terapéutico para tratar el malestar psíquico.


Brindo atención individual, familiar y terapia de pareja. Cada terapia se adapta a la particularidad de cada persona: adulto, niño o adolescente.


Especializada en terapia psicoanalítica de la depresión, ansiedad, ataques de pánico, problemas de pareja, trastornos de la infancia, problemas de aprendizaje, fobias y miedos, entre otras.


Las consultas más frecuentes son:
  • Depresión
  • Estrés
  • Ansiedad
  • Crisis vitales (separación, maternidad, etc.)
  • Impotencia
  • Ataques de pánico
  • Duelos
  • Problemas emocionales
  • Problemas de pareja


El tratamiento psicoanalítico ofrece un alivio sintomático del malestar.


Si desea pedir una entrevista, contáctenos  

93 580 83 24 -  info@psicologiacerdanyola.com

¿Quieres comenzar una psicoterapia en Cerdanyola?

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Si quieres comenzar una terapia de orientación psicoanalítica en Cerdanyola del Vallès, Barcelona puedes consultarme, soy psicóloga colegiada, especializada en Psicoterapia (Europsy) y psicoanálisis.


¿En que se basa la terapia psicoanalítica?


El tratamiento se basa en la teoría psicoanalítica creada por Sigmund Freud, en la que investigamos el funcionamiento del psiquismo humano, en particular, el aspecto inconsciente. Con cada terapia tratamos de despejar las causas que motivan las dificultades emocionales que llevan a que una persona nos consulte.

Iniciar una terapia psicoanalítica en Cerdanyola requiere cierta constancia en las sesiones entre psicoanalista y analizante, damos importancia a esta relación para crear un vínculo que ayude a sostener el proceso, a que el analizante pueda adquirir los recursos psíquicos para afrontarlos, reducir el malestar subjetivo, saber más sobre sí mismo, encontrar el deseo que lo mueve y encarar la vida desde un lugar diferente.

¿Qué tipo de problemas tratamos?

El psicoanálisis es un tratamiento adecuado y eficaz, es recomendable para situaciones tales como:

* Si te sientes con baja autoestima, que has dejado de hacer aquellas cosas que te satisfacían y no sabes el por qué.

* Si has caído en una depresión o has tenido crisis de ansiedad que sigues arrastrando durante mucho tiempo.

* Si sientes que tu vida está estancada, te cuesta o estás en un momento de bloqueo para tomar decisiones importantes para ti mismo.

* Si sientes que llevas en estado de desazón durante mucho tiempo, que no has elaborado, gestionado ciertas pérdidas importantes. Duelos no tramitados.

* Si consideras que repites los mismos modelos o patrones en las relaciones de pareja (relaciones tóxicas), en el aspecto laboral o profesional, y como resultado de ello, sientes malestar o infelicidad.

* Si te preocupa en exceso lo que los otros piensen de ti, hasta el punto de caer en el silencio para no sentirte juzgad@.

* Si crees que no puedes controlarte en determinados momentos, o te controlas tanto que explotas por cualquier motivo.

* Si tus miedos te desbordan, te limitan tu cotidianidad y se expanden en diversos ámbitos de tu vida.

* Si sientes una falta de deseo por lo sexual, y por las relaciones con los otros.

* Si tus pensamientos se tornan ‘obsesivos’ y piensas cosas negativas sobre ti sin poder ni controlarlas ni evitarlas.

* Si estás preocupad@ por la maternidad o la paternidad, los miedos te paralizan y te sientes preocupado por cómo estás ejerciendo tu función.

* Si tienes problemas en tu relación de pareja en la que predomina el sufrimiento, los celos, las discusiones y peleas constantes.

¿Quieres consultar con una psicoanalista en Cerdanyola?

Puedes llamarme al 935808324 o 657 852 498 para reservar una primera entrevista con un psicoanalista en Cerdanyola o para plantear tus dudas o pedir más información.


¿Por qué las parejas se separan más en verano?


Las vacaciones pueden ser un momento de quiebre de la pareja.


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"En una separación, es aquel que no está realmente enamorado 
quien dice las cosas más tiernas" 
Marcel Proust

Las estadísticas lo confirman, año tras año, las parejas se separan mayormente en épocas de vacaciones. Como expertos en terapia de pareja Cerdanyola sabemos que se trata de un período muy intenso y emocionalmente estresante.
Verano, vacaciones, familia, niños, hotel o camping, playa o montaña. Se trata de un lugar idealizado que la mayoría de personas perseguimos durante el año. Es un tiempo de relax, en que el estrés de la rutina se reduce, los niños no van al cole ni tienen extraescolares. Puede ser un tiempo especial para pasar en familia o tiempo placentero para disfrutar en pareja. Sin embargo, cuando el ansiado descanso llega o cuando el viaje se concreta, parece que de repente todo da un vuelco. Las discusiones se incrementan. Compartir las 24 horas se vuelve tedioso. La convivencia se transforma en un caos, los hijos –al percibir el mal rollo- se tornan más sensibles, lloran, demandan atención o están tristes. Es difícil ponerse de acuerdo con el otro, el desencuentro se instala en las vacaciones. La relación no va bien. O quizás va mal desde hace tiempo, pero recién explota en el verano.

¿Problemas de pareja?

Tal vez, el pasar más tiempo junto con la pareja es un momento propicio para que los desencuentros se manifiesten durante el verano, pueden tratarse de cuestiones que durante el año no se ven, o se esconden debajo de la alfombra. Durante las vacaciones uno se conecta más con uno mismo, con sus deseos y necesidades, y esto pueden incidir directamente sobre algunas decisiones sobre la pareja, el trabajo, inicio de actividades de ocio: comenzar gimnasio, tomar clases de idiomas, etc.
Cuando las parejas pelean con frecuencia, el vínculo se desgasta. Es evidente que necesitan hacer algo, pero muchas veces no saben qué, y a pesar de los intentos por mejorar las cosas, fracasan una y otra vez y las discusiones se prolongan tanto que quitan toda la energía y la posibilidad de disfrutar la vida. Y es ahí cuando llegan a la consulta solicitando terapia de pareja Cerdanyola.

Discusiones de pareja

Las parejas pueden discutir por muchos y diversos motivos. La lista puede ser extensísima: dinero, educación de los chicos, celos, intentos de cambiar al otro, distribución de las tareas de la casa, uso del móvil, etc. Como psicoanalistas expertos sabemos que más allá del asunto que genere el conflicto, es preciso tener en cuenta que cuando en una pareja las discusiones van en aumento y las reacciones -del otro y de uno mismo- son exageradas o desmedidas, el problema no está en el tema explícito de la discusión, es decir, en lo que se expresa verbalmente, sino en las situaciones latentes que subyacen a lo consciente. Los fenómenos inconscientes siempre están presentes e influyen sin que nos demos cuenta, sin ser conscientes de ello. En la terapia de pareja es posible detectar cuál es el verdadero trasfondo y encontrar las claves para resolver el conflicto y lograr bienestar.

Tres claves para cuidar la relación de pareja:


  1. ¿Es un problema de pareja? Para solucionar problemas de pareja, primero es necesario resolver los propios. Si siempre uno quiere tener la razón, imponer sus ideas, discutir es conveniente que inicie terapia. Las discusiones con la pareja pueden llegar a ser un laberinto sin salida.
  1. No enfocarse en los conflictos, sino en el amor, el cariño que los llevó a construir la relación que tienen.
  1. Cuando empieza una discusión, recordar que las palabras pueden llegar ser puñales que hieren en lo más profundo al otro.


Si estás pasando por un momento de crisis o por una separación o divorcio, y cree que necesitas ayuda de una psicóloga experta en Cerdanyola, llámanos. Puedes realizar una consulta individual o Terapia de pareja.

¿Crisis en la pareja?



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Tratar de responder a la pregunta cómo una pareja cae en una crisis implica hacer un trabajo de análisis que apunte no tanto a encontrar el culpable, sino más bien a saber cómo cada integrante de la pareja piensa el amor, el deseo y, en definitiva, la pareja.

Si buscas una receta 'salvadora' para tu relación, te diré que no hay nada que garantice el buen funcionamiento de una pareja, ello depende de un trabajo diario, constante, y no tanto, del esfuerzo por renunciar salidas con amigas o la cervecita de los viernes con los colegas de toda la vida, por ejemplo.

Como tampoco nos lo asegura el intento, siempre fallido, de hacer todo lo posible para que la pareja piense las cosas importantes de la vida como las pienso uno mismo o que los dos sientan la misma pasión por lo que uno de los hace o le interesa. Muchas parejas creen en esta idea de igualdad y la señalan como uno de los por qué la relación no funcionó.

Es muy habitual que alguno de los integrantes de la pareja piense que el otro tiene que saber qué es lo que piensa, siente, o quiere pero con la salvedad que el otro lo tiene que saber por sí mismo. Como si de una suerte de “transmisión de pensamiento” se tratara el otro tiene que saber muchas cosas de uno sin que se las comunique. "Es que si me quisiera…tendría que saberlo". En el momento en que las palabras ceden su lugar a los gestos o a las broncas silenciadas, se olvida que lo que produce a la relación de pareja son las palabras con las que una persona las piensa a él o a ella, las frases que le susurra al oído y no las que calla.

Hay un poema bellísimo de Neruda que dice: “Todo está en la palabra… una idea entera se cambio porque una palabra se trasladó de un sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… tienen sombra, transparencia, peso, plumas, tiene de todo lo que se les fue agregando…”

Es decir, que las palabras son más importantes que los sentimientos. Con una o mil palabras puedo manifestar un sentimiento; en cambio, el sentimiento sólo puedo sentirlo “en soledad”, es la palabra lo que me permite vincularnos con otros.

En muchas relaciones de pareja los sentimientos tienen un papel protagónico, alargan su tortura en base a un quererse que, más que con el amor, tiene que ver con el goce del sufrimiento. Parejas que se dejan y vuelven al cabo de nada, para volver a seguir haciendo lo mismo que los llevó a dejarlo, apoyando la decisión de volver en un “es que nos queremos.” Relaciones tormentosas, parejas tóxicas en donde la pasión del ir y venir, es más intenso que el estar juntos y construir la relación que desean.

Si sumamos estas dificultades decimos que una pareja está en crisis. En estas situaciones o ante una experiencia que nos desborda, nos descubrimos diciendo o haciendo lo que jamás pensamos que llegaríamos a decir o hacer. Es más, hay ocasiones en las que nos vemos haciendo o diciendo justamente eso que criticamos de otros. La crisis en una pareja hace aparecer frases, comportamientos, opiniones, que sorprenden tanto al que las escucha como al que las dice.

En nuestra centro de psicología especializado en parejas proponemos que para poder empezar a ayudar a una pareja el primer paso que hay que dar es valorar si es necesaria una intervención con la pareja o es necesario que psicólogos de parejas valoren a cada uno para conocer la situación individual y para que cada uno de ellos disponga del tiempo y el espacio necesarios para poder conocerse a sí mismo.

La desilusión, la caída del deseo, la ausencia de pasión, sentir pena, infidelidad ponen sobre el tapete reproches, largas discusiones y se busca el culpable de la crisis actual.

Hay veces que como persona parece que hemos “olvidado” aquello que nos unía a esa persona o lo que era el amor, nos excusamos en la rutina familiar, en las largas jornadas de trabajo, en los hijos, en la falta de sexo, en que cada día uno se va abandonando un poco y perdió el horizonte en la pareja. Es decir, se olvidó del amor y del deseo, dos componentes básicos en cualquier relación.
Es por ello que en el centro de terapia de pareja en Cerdanyola acompañamos y ayudamos a parejas a resolver, de la mejor forma posible, su situación.
Para concluir, que una pareja discuta mucho o no lo haga no es señal de que la relación vaya bien. Como tampoco lo es que uno de los dos renuncie a su vida profesional, al contrario, ello indica que algo no va bien en el amor. Dado que el sacrificio ni el sufrimiento son signos de una relación, pero más bien, tóxica. Como el dejarlo para volver y seguir igual que antes; o para cambiar de pareja y creer, nuevamente, que la culpa es del otro.

Si quiere recibir más información o aclarar alguna duda, puede llamarme al 93 580 83 24.

¿Por qué consultar a Psicóloga Cerdanyola?



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Hoy día abundan diversos tipos de terapias ‘psy’ para resolver un sin fin de problemas. Es por ello, que destaco la manera singular en la que abordo y trato las problemáticas subjetivas. Diferencia que se sustenta en una ética e implicación en la atención de personas con dificultades. La práctica psicoterapéutica se sustenta, también, en una rigurosa formación teórica constante e ininterrumpida. El enfoque de la terapia es de orientación psicoanalítica.

Uno de los primeros comentarios de los pacientes que acuden a Psicóloga Cerdanyola es que la diferencia en tratar su malestar y los resultados a corto plazo.

  • Ética profesional

Ayudamos a que cada persona pueda desplegar aquello qué desea para su propia vida, eligiendo por sí misma y no por los deseos de otros (padres, pareja, hijos, amigos) Sabemos que hay veces que una persona, no siempre quiere lo que desea, ni desea siempre lo que realmente quiere.

  • Una escucha atenta
Tratamos el malestar desde sus causas para que la repetición no se perpetúe. Partimos de una escucha respetuosa a la persona que trae su sufrimiento, sin juzgar sin culpar. Se trata de que pueda tratar aquello que puede preocupar y hasta aquellas cosas que avergüenzan. Es por ello, que el secreto profesional, también, dirige nuestra práctica en la atención psicológica.
  • Sin protocolos
Dado que no existen dos personas iguales, ante una misma situación se puede elaborar de diferentes maneras. Tenemos en cuenta los recursos psíquicos de cada persona y en función de ello, se propone un proceso de psicoterapia.
  • Formación continuada
Consideramos que el estudio es constante, así como el análisis personal y supervisión de la clínica.


La envidia y los celos

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Los celos

Si ha dado clic al título del post seguramente es porque alguno de los temas le interesa y, también, podría ser que considere que no hay diferencias entre uno y otro. Vamos a ver que tanto los celos como la envidia están presentes en la vida de todas las personas, que a pesar de que se parecen, no son lo mismo y muchas veces se confunde celos y envidia.

Vamos a ver que los celos habitan, de manera consciente o no, en todas las personas. Algunos admiten ser celosos y otros lo niegan. Y aquellos que los admiten pueden llegar a vivir verdaderos tormentos en sus relaciones: fuertes discusiones entre hermanos, rupturas de negocios, peleas entre amigos, discusiones entre parejas.

Tratare estas cuestiones, pero antes haremos una pequeña excursión por la génesis de este sentimiento.

El ser humano, a diferencia del animal, nace indefenso. Necesita de los cuidados de otro humano (madre, padre o sustitutos), que lo cuide, que lo asista y que lo quiera para que pueda sobrevivir a su indefenso inicial. Esta función casi siempre esta encarnada por la madre. El bebe por sí solo no puede acceder a nada, si tiene hambre tiene que gritar, si le duele la barriga tiene que llorar para que alguien lo auxilie e intérprete qué es lo que está pidiendo. De esta forma, para el niño la madre es lo más importante, le atribuye una omnipotencia total; ella es todo lo que necesita para vivir y en muchos casos, para la madre el niño se torna lo más importante también. A éste momento lo llamamos célula narcisista. Donde niño y madre están ligados de tal manera que forman una unidad cerrada, y por fuera de ellos no existe nada más.

Esta unidad perfecta no puede durar para siempre. En un momento la madre tiene que mirar hacia otro lado, hacia el padre, al trabajo, las amigas o un interés de la madre por otra cosa. En este momento en que la madre mira hacia otro lado, el niño siente que ella desea algo más aparte de él. Él sólo ya no la completa. De esta manera el niño, comienza a mirar aquello que desea la madre. Así se le abren las puertas del mundo al niño, hay algo que le falta, que da origen a una búsqueda. Al producirse este desvío de la mirada de la madre, el niño abre sus puertas al deseo, al sentimiento de exclusión, a los celos, al mundo. Antes de los celos, niño y madre eran la misma cosa; no había nada más. Es aquí donde ubicamos a los celos como el primer sentimiento social.

Entonces, los celos son normales, lo vivencian niños cuando tienen que prestar los juguetes o compartir el amor de sus padres, adultos en las relaciones de pareja, es un sentimiento que no distingue sexo ni edad. Sin embargo, algunas personas dicen no sentir celos y ello se debe, a que han sufrido una fuerte represión que aparta los celos de la conciencia, pasan a estar en estado inconscientes, pero continúan actuando en la persona.

Llamamos celos normales aquellos que son más frecuentes. Se originan en la tristeza y el dolor ante la pérdida del objeto amado. Entendamos el objeto amado como aquella persona a la uno estima.

Si tomamos como ejemplo la amistad, vemos que muchas veces aparecen celos entre amigos. Son amigos desde la infancia, andan siempre juntos, pasan un montón de horas, comparten salidas y uno de ellos se echa novia. Ahora, no comparten tanto tiempo juntos, esas largas charlas se acortan, se hacen más esporádicas. Esto produce en el celoso varias cosas:
Por un lado, siente celos terribles por la chica que le quito el amigo. Una cierta tristeza porque ya no tiene tanto interés por estar con él, prefiere estar con ella, su narcisismo queda dañado por tal pérdida. Le comienza a tener un poco de manía a ella manifestándole cierta hostilidad. La novia no le parece tan simpática como al principio, habla mucho. Además, el celoso se crítica, piensa que su amigo hace más cosas con ella, porque con él se aburre, porque un par de veces lo dejo plantado. Es decir, se crítica por haberlo perdido, pero en forma de autoreproches: es porque hice ciertas cosas mal, me desvalorizado.

Hay veces que además de sentir celos por la pérdida del amigo, el celoso puede vivenciar una tristeza por la pérdida del amigo al que ama inconscientemente y, a su vez, un odio hacia ella como rival frente al amor de él. Es decir, el celoso se puede identificar, inconscientemente, con ella para seguir teniendo el amor de su amigo y también, siente un odio terrible contra la novia considerada como rival frente el amor del otro.

Pero por más que estos celos los llamamos normales sus elementos no son del todo racionales, no hay correspondencia entre lo que pasó con los celos que puede llegar a sentir la persona. Los celos aparecen exagerados y esto tiene que ver no sólo porque es excluyente, sino porque remite, a nivel inconsciente, a aquella otra separación en la que era uno en un momento inicial de la existencia (con la madre). Es por esto, que en curso del tratamiento psicoanalítico es preciso no se discute sobre que ideas se apoyan los celos del: los indicios, sólo podemos moverlo a que los interprete de otro modo.

Entonces, podemos decir que los celos pueden cursar de manera consciente cuando uno los admite y también, pueden cursar de manera inconsciente, es decir, que no han desaparecido del sujeto, sino que están negados.

A pesar de que cursen de manera inconsciente para el sujeto, siguen aconteciendo en él, no desaparecen. Es más frecuente que alguien rompa una relación de pareja porque dice que el otro era muy celoso y le hacia la vida insoportable, pero en cambio es más difícil escuchar parejas que digan: es que le tenía una envidia terrible porque todo le iba muy bien y eso para mí era insoportable. Y que no se diga, no quiere decir que no exista. Esta es una de las principales diferencias con los celos, la envidia que siempre cursa de manera inconsciente.

La envidia

La envidia de la que tratamos desde la perspectiva psicoanalítica no es la misma de la que usamos cotidianamente, es común escuchar decir que ante determinadas cosas uno tiene envidia sana. Puedo decir que tengo envidia sana, cuando mi amiga se compra una prenda que le queda muy bien y a mí me gusta, o si tiene una relación muy buena con su novio, por ejemplo. Pero para el psicoanálisis no es envidia, son frases del orden de la emulación, del querer tener lo que el otro tiene. 

La envidia de la que tratamos es esa envidia que corroe, esa de la que hace  que una persona este mirando todo el tiempo qué es lo que tiene el otro o que lo hace tan feliz con su pareja, con su trabajo, con su belleza… y lo consume interiormente como un ácido. Se trata de una envidia en la que uno no desea lo que tiene el otro, ni siquiera quiere eso que el otro tiene.

Si buscamos la etimología de la palabra envidia encontramos que proviene del latìn invidere, que quiere decir mirar con malos ojos; tiene que ver con “videre”, que quiere decir: poner la mirada sobre algo. Hay una frase de San Agustín que lo ilustra claramente: es una imagen en la que un niño mira absorto como su hermano más pequeño está enganchado al pecho de su madre y se queda pálido frente a esta imagen

En la envidia hay un dar a ver que procura placidez, como cuando nos quedamos enganchados mirando un cuadro o algo que nos produce admiración. Procura placidez en el sentido de que existe en quien mira hambre del ojo al que hay que alimentar. Cotidianamente decimos: se la comía con la mirada o cuando las cosas no van como uno espera, alguien hizo un mal de ojo. En cambio, llama la atención las pocas frases que se dicen sobre el ojo bueno. Vemos que el ojo tiene la función de estar dotado de un poder que va más allá de la visión, en ciertas culturas se le atribuye el poder de secar la leche del animal, de acarrear enfermedad y desventura.

La persona envidiosa quiere destruir aquello que tiene el otro, hacer que no exista. En la imagen del niño que mira a su hermanito, éste no envidia tomar el pecho de la madre…ya es grande, pero sí envidia la imagen de plenitud que le supone al hermano junto a su madre.

La envidia cursa de manera totalmente inconsciente y solo la podemos conocer por sus efectos. Pero ¿cuáles son los efectos? Imaginen que tienen un compañero de trabajo que, además, de ser más joven, está soltero, tiene un buen coche y, además, toca bien la guitarra. Tiene una relación muy intensa con la música, le apasiona la guitarra, da conciertos, se pasa un montón de horas al día tocando la guitarra y se le nota que vibra cuando toca. Le atribuimos que goza mucho con eso y a ti, en verdad, no te gustaría tocar la guitarra, pero te puede dar rabia que el otro se lo pasa tan bien con la guitarra. Entonces, lo desvalorizas: "toca así porque viene de una familia de músicos, que lo va gente a escuchar porque era gratis, seguro que le va mal con la novia, que toca bien pero no trabaja tan bien, que no tiene amigos, que en realidad no toca tan bien, que lo que hace es una basura". Comienzas a ver mal las cosas del otro y deseas, sin darte cuenta, destruir lo del otro. Además, niegas su trabajo. El sujeto no es consciente de que siente envidia, lo más probable es crea que todas esas frases son ciertas. Por esta razón es más difícil escuchar a alguien que diga soy envidioso, es inadmisible, la envidia es inconsciente.

El sujeto envidioso no soporta lo que el otro lo completa, no desea aquello que tiene, y esto contradice la creencia popular de que uno envidia lo que el otro tiene. Es por ello que es recomendable el tratamiento psicoanalítico en estos casos.



Los rostros de la angustia: Ansiedad y fobias


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A veces es una experiencia casi cotidiana: sentimos angustia al despertar, al comienzo de un nuevo día que tenemos que afrontar asumiendo responsabilidades, tomando decisiones, realizando nuestro trabajo cotidiano, pero también podemos experimentar angustia frente a un día libre de obligaciones y responsabilidades como puede ser un fin de semana. Otras veces, paradójicamente, nos invade la angustia en un momento inesperado, en un momento en que estamos tranquilos, disfrutando de nuestras cosas e inexplicablemente comienza el malestar: sensaciones corporales – opresión en el pecho, malestar en la boca del estómago – y cambios en el estado anímico – tristeza, desgana, falta de interés...

La angustia puede aparecer en infinidad de situaciones: ante un cambio en nuestra vida, cuando damos un paso hacia delante o hacia atrás, cuando emprendemos un proyecto nuevo o cuando nos cuestionamos nuestra relación con nuestros padres o con la pareja, con los compañeros de trabajo o con los amigos. Dependiendo de cada uno en particular, de las cuestiones que nos toquen la angustia aparecerá en un grado mayor o menor.

Enumeramos diferentes situaciones para remarcar que no estamos exentos de padecer angustia. Tampoco la podemos eliminar del funcionamiento psíquico, pero lo que sí podemos preguntarnos que nos está pasando. La angustia es estado afectivo que tiene un carácter displacentero evidente; es un afecto inconsciente, que puede irrumpir en la conciencia y provocar una crisis. La angustia se expresa con diferentes rostros.

Todos conocemos a algún amigo o familiar especialmente pesimista: la típica persona que ante varias opciones siempre piensa que ocurrirá el peor de los desenlaces, cualquier cosa que otra persona describiría como accidental, él lo interpretará como indicio de una desgracia… Este sería un tipo de manifestación de angustia que prácticamente se convierte en rasgo de carácter.

Las fobias son otra manifestación de la angustia. En su variedad de presentaciones: fobia a la oscuridad, al aire libre, a los lugares abiertos, a los gatos, a las arañas, a las orugas, a las ratas, a las tormentas, a la sangre, a la soledad, a pasar por un puente, a los viajes en avión, en tren, al agua, a la luz...) Las fobias una construcción psíquica de la propia angustia -para que no se la reconozca-.

La ansiedad es uno de los principales motivos de consulta en nuestra consulta de psicoanálisis Cerdanyola, muchas personas que vienen a terapia porque han sufrido algún ataque de ansiedad. Suelen relacionarlo con el estrés, con la presión sea familiar o laboral. La ansiedad se manifiesta a través de palpitaciones, sudoración fría, temblores, respiración dificultosa y lo que es más importante, la persona que lo sufre cree que está a punto de morir o que se va a volver loca. Es una situación muy angustiante, que el paciente no sabe exactamente por qué le sucede.

Dado que el proceso afectivo cursa de forma inconciente, y es en el cuerpo donde pueden recaer aquellas ‘señales’ de la angustia de que algo no funciona. La terapia psicoanalítica puede favorecer a poner palabras al malestar, a abrir alguna cuestión sobre lo que está pasando

¿Cuándo comenzar una psicoterapia?

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No importa lo que la historia ha hecho con el hombre, sino lo que el hombre hace con lo que la historia ha hecho de él”. 
Jean-Paul Sartre


Detrás de toda consulta existe un malestar frente al más de lo mismo. Una psicoterapia es una puerta abierta a un posible cambio vital, es emprender un camino hacia el saber sobre aquello que aqueja, molesta, angustia o paraliza. 

En muchas ocasiones, la posibilidad de cambio nos atemoriza, nos hace retroceder y preferimos quedarnos tal cual, con la esperanza de que el tiempo acomode el curso de nuestra vida, eludiendo la responsabilidad por nuestro malestar.

Mudarse a otra ciudad, comenzar una carrera, dedicarse a lo que a uno le gusta, abandonar una pareja, formar una familia son algunas situaciones críticas en donde el sujeto decide avanzar o no transformar nada de su vida ante la inminencia de los cambios vitales.

El decidir por un cambio implica avanzar, a pesar de los temores, las incertidumbres e incluso el dolor que puede traer aparejado esa transformación en la vida de un sujeto. Si decide seguir tal cual como si nada pasara, el sujeto se aferra a lo viejo conocido. La forma de relacionarnos con los cambios, en general, depende de nuestra capacidad para elaborar las pérdidas que los preceden.

En algunos sujetos los cambios son situaciones que representan auténticas catástrofes que prefieren evitar a cualquier precio. Suelen decir: “Aquí no ha pasado nada”, “es el destino”, “no quiero pensar en ello”, “es imposible que cambie”. La negación, la pasividad, la huida y la distorsión de la realidad son algunos de los mecanismos psíquicos que se ponen en juego ante un cambio.

Un cambio implica jugársela, apostar por su propio deseo. Pero para ello es necesario un cambio en la posición como sujeto: pasar de ser pasajero a capitán, dejar de contemplar cómo opera el destino sobre cada uno y convertirse en creador del mismo. Sin embargo, ante el interés por cambiar aparece el disfraz de la impotencia: “no tengo agallas” o “no podré hacerlo”. Este disfraz permite conservar la comodidad de permanecer en el mismo lugar de siempre y no asumir la ruptura de la ilusión de que tenemos una vida “ya hecha”. No podemos dejar de lado una cuestión fundamental para el ser humano: la vida está compuesta por una sucesión de cambios de distinto tenor y la paradoja de la existencia está en “saber perder” para ganar.


Si desea pedir una entrevista, contáctenos  


¿Quién es el mejor psicólogo de Cerdanyola?

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Esta es la pregunta que se hacen muchas personas cuando deciden visitar a un psicólogo en Cerdanyola. Es el caso de muchas personas que quieren comenzar una psicoterapia y entre la desesperación y la angustia desean al mejor psicólogo de Cerdanyola para ellos mismos o para sus hijos. En la primera llamada, dicen estar muy preocupados y admiten su preocupación a la hora de elegir al mejor psicólogo de Cerdanyola.

Es de responsabilidad personal intentar encontrar el mejor psicólogo de Barcelona para uno mismo. ¿Para qué conformarse con un profesional que no es especialista en psicoterapia o que no posee experiencia o la formación necesaria? No sé si sabéis que un experto en psicoterapia tiene que reunir formación y experiencia. ¿Es suficiente, entonces, con que el mejor psicólogo de Cerdanyola, sea el que reúna más años de experiencia? No siempre es lo que vale, ya que para que una persona que consulta, también tiene que valorar, el sentirse en un espacio terapéutico de confianza.

Os dejo algunos puntos importantes para valorar a la hora de elegir a un psicólogo o psicoterapeuta:

Primero, es necesario ‘desarmar’ la frase “El mejor psicólogo de Cerdanyola” para reflexionar sobre la lógica que entraña. Estamos inmersos en una sociedad que, cada vez más, empuja a que las personas alcancen un ideal de perfección. 
Ser el mejor de la clase, alcanzar matrículas de honor, el mejor trabajador, la mejor pareja, la mejor madre… aspiraciones, muchas veces, imposibles que producen un gran monto de angustia

Segundo, y quizás más importante, lamentablemente tengo que decirles que no existe el mejor psicólogo de Cerdanyola. Pensar en esos términos es caer en el ideal, ya que para que una psicoterapia funcione se tienen que dar una serie de condiciones no depende únicamente de la capacidad del profesional.

Tercero, el mejor psicólogo de Cerdanyola es una valoración subjetiva ya que para persona es el mejor y para otra puede ser diferente. La orientación de cada profesional, su manera de intervenir y el cómo te llegues a sentir en la consulta de alguna manera determinan los posibles beneficios de la psicoterapia.

Por lo tanto, más que preocuparse en exceso por encontrar el mejor psicólogo de Cerdanyola, de lo que se trataría sería de saber bien qué tipo de orientación tiene el psicólogo y cuál de ellas se ajusta más a lo que estás buscando, ya que unas terapias tratan únicamente el síntoma (fobia, ansiedad, celos…) mientras otras apuntan a conocer las causas del problema, obteniendo una mejora en los síntomas.

Para finalizar, te recomiendo realizar una primera entrevista que sirve tanto al psicólogo para valorar el caso, como a la persona que consulta para valorar las sensaciones que le deja ese primer encuentro. Y recuerda: NO existe el mejor psicólogo de Cerdanyola en términos generales, pero sí existe el mejor psicólogo de Cerdanyola para ti.