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Anabel López, Psicóloga en Cerdanyola

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Anabel López ofrece un espacio terapéutico para tratar el malestar psíquico.


Brindo atención individual, familiar y terapia de pareja. Cada terapia se adapta a la particularidad de cada persona: adulto, niño o adolescente.


Especializada en terapia psicoanalítica de la depresión, ansiedad, ataques de pánico, problemas de pareja, trastornos de la infancia, problemas de aprendizaje, fobias y miedos, entre otras.


Las consultas más frecuentes son:
  • Depresión
  • Estrés
  • Ansiedad
  • Crisis vitales (separación, maternidad, etc.)
  • Impotencia
  • Ataques de pánico
  • Duelos
  • Problemas emocionales
  • Problemas de pareja


El tratamiento psicoanalítico ofrece un alivio sintomático del malestar.


Si desea pedir una entrevista, contáctenos  

93 580 83 24 -  info@psicologiacerdanyola.com

¿Quieres salir de una relación de pareja tóxica?



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¿Qué tipo de pareja quieres tener?

El amor, el enamoramiento y las relaciones de pareja -sean abiertas o cerradas, monógamas o de poli-amor- preocupa y ocupa, tanto a hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes. Algunos consultan a psicoanalista en Cerdanyola para obtener recetas sobre ¿cómo hacer para qué la pareja funcione? y otros, para saber ¿cuáles son los motivos inconscientes que se ponen en juego en el amor, en la relación de pareja? La respuesta a estás, y otras preguntas, es singular e implican un recorrido personal hasta llegar a construir posibles respuestas. El psicoanálisis es una herramienta terapéutica eficaz para conocer los motivos inconscientes que se ponen en juego en las relaciones humanas.

Para una persona el amor tiene la capacidad de producir tanto la felicidad como el sufrimiento. Entre las consultas que recibo en el centro de psicoanálisis Cerdanyola, están relacionadas con el amor y el enamoramiento. Consultar con una psicoanalista especialista en terapia de pareja puede ser el primer paso para encontrar soluciones a los conflictos internos personales y de pareja. Para algunas personas verse en pareja o sin ella suponen la causa de un malestar constante. Consultar con un psicólogo especialista en terapia de pareja por problemas de amor o de desamor.

Parejas imposibles: ni contigo ni sin ti

Otra vía para abordar la problemática de la pareja que escucho en la consulta es la dependencia emocional con la pareja: no poder estar sin el otro o el seguir en pareja a toda costa por más que no funcione. Como el bolero que canta a los amores tóxicos: ni contigo ni sin ti instala el modo de funcionamiento de muchas parejas, en las que se puede leer que la relación no es lo que era, donde el enamoramiento y el amor han desaparecido, sólo queda el sentimiento de propiedad: mi marido o mi mujer, es mío o mía.
El amor ha desaparecido y ha dado lugar al apego. Esto es, la dependencia y necesidad de la otra persona. De esta manera podemos ubicar a la pareja como la causa de nuestra felicidad y la responsabilizamos de ella. Este planteamiento es complicado para el que ama, ya que es uno mismo/a el/la responsable de su felicidad.

Seguramente, en algún momento de tu vida le has dicho a tu pareja (aunque ahora te avergüence): sólo quiero que estés conmigo, no salgas más sin mí, tendrías que compartir más tiempo conmigo que con tus amigos

Lo que remarcan estas frases es el estar siempre juntos, que llevado al extremo recae en la idea de que el otro (novio/a, pareja, amante, amigo/a) me pertenece, es mío y tiene que hacer lo que yo le pida. Esto funciona así en un montón de parejas, en la clínica de psicoanálisis escuchamos mujeres u hombres que dicen que el otro: hace lo que le diga o lo que me pida. Es decir, que en esas relaciones no hay lugar al deseo, sólo se miran el uno al otro y el resto del mundo no importa. Parece que la elección de pareja se apoya en el miedo a la soledad, en no saber estar con nosotros mismos, en no soportar que existan terceros en la relación, e incluso, en pensar que no merecemos ser felices.

En la relación de pareja el papel del tercero puede ser desempeñado por un amigo, un hobby, un trabajo, algo que provoque deseo en el sujeto más allá de la pareja. El tercero en una pareja muchas veces puede llegar a ser el "motor" del deseo. Si el otro no desea nada más allá de mí, si sólo me mira a mí, lo más probable es que lo deje de desear. Siento que lo tengo, que lo poseo y en esta lectura ficticia de la situación queda ahogado el amor y queda imposibilitado en mí el acceso a un mundo diferente al de la pareja.

Al hablar del tercero inevitablemente aparecen los celos. Los celos son una señal de alarma positiva. Nos indica que lo que no se puede tener es al otro mismo, no sólo su atención, su amor, su mirada, sino al otro como propiedad. Por eso muchas veces, los celos pueden ser motivo de ruptura en muchas relaciones de pareja. Él se vuelve un perseguidor de ella, o a la inversa, controla las llamadas que hace, la hora de la última conexión en WhatsApp, si aparece conectado en el Facebook, si mira a otras personas cuando salen, si está más pendiente de su cuidado personal y un largo etcétera que hace que los movimientos de la pareja queden estrictamente limitados. Ante cualquier indicio de infidelidad, siendo la infidelidad aquello que produce interés por otras cosas, la reacción es desmesurada, gritos, enfados, días sin hablarse, bloqueo del móvil, mensajes de amenazas de ruptura, etc. Pero estos mismos celos que llevados al extremo pueden desembocar en todo esto son necesarios también para el buen funcionamiento de la pareja.

Todos somos celosos

Para el psicoanálisis los celos son un sentimiento normal, si alguien dice que no lo es, es porque lo reprimen y aparece en la conciencia algo sustitutivo: en lugar de sentir celos, lo reprime (pasan a estar en estado inconsciente) Negar los celos es garantía de destrucción del deseo en la pareja. Para que él este conmigo tiene que desear más allá de mi, para que ella esté con él tiene que desear algo más allá de la relación de pareja.  

¿El amor es encontrar mi media naranja?

Soñar con que el otro es mi media naranja, que tiene todo lo que me completa, es una fantasía que ha sido alimentado por la publicidad, las películas románticas, la cultura, etc. Es una fantasía que se sustenta en el mito del Andrógino. El andrógino era un ser esférico, completo y perfecto. Reunía en sí mismo ambos sexos, luego, fue dividido por los dioses en dos mitades iguales. Se convirtió en un ser incompleto y condenado a anhelar la unión con la mitad perdida. Es decir, que cada mitad se esfuerza en encontrar a su otra mitad para poseerla y volver a formar un solo ser completo.

A pesar de los siglos que han pasado desde que Platón escribió “El banquete” sigue teniendo vigencia. Muchas parejas nos siguen hablando del amor como dos mitades que tienen que encajar una con la otra, y si no encajan es motivo de separación. De alguna manera buscan en el otro su complemento. Si concebimos a la pareja como un complemento enseguida nos damos cuenta que el otro no puede ni debe faltarnos, yo no puedo ni debo faltarle. Sin embargo, desde el psicoanálisis sabemos que no hay complementariedad entre los sexos masculino y femenino, ambos son diferentes, el goce del hombre y el de la mujer no están hechos el uno para el otro. Esto explica, en gran medida, el desencuentro permanente que hay entre los hombres y las mujeres.

Una relación de pareja es algo que ha de construirse entre dos personas. Para ello, es necesario que cada uno pueda estar bien consigo mismo. Muchos de los pacientes que consultan a una psicoanalista en Cerdanyola llegan a una primera conclusión: Para estar en pareja, primero he de disfrutar de estar sólo/a.

En las sesiones de psicoanálisis Cerdanyola las personas que consultan durante su proceso terapéutico llegan a cuestionarse la manera en qué aman. Amar al otro no es creer que somos uno, sino poder llegar a amar lo que el otro ama; desear que tenga un mundo más allá de la pareja, porque si su mundo soy yo, si sólo me ama a mí, el mundo se acabó.
Amar es, a su vez, poder producir en el otro un deseo por lo que yo deseo, que el otro valore que yo tenga un mundo. Si creo que el otro es mío y yo le pertenezco dejo de desearlo, ¿cómo voy a desear lo que ya tengo? El deseo, no sólo el sexual, mueve al ser humano, lo incomoda, lo pone a trabajar continuamente. Es decir, que, si cuando tengo un proyecto, trabajo o amigos, por fuera de la pareja, no le pediré todo a la relación. Si encierro el mundo entero en la pareja le pido al otro que me haga de amigo, de padre, de hermano, de marido, de amante… le pido de todo. Y cuando el otro, responde a esas demandas, descubro que eso no era lo que deseaba. Porque al final se termina diciendo: no me das todo lo que necesito.

En nuestro gabinete de psicoterapia especializado en parejas, sabemos que, para poder ayudar a los miembros de una pareja, el primer paso consultar con un psicólogo de parejas, para llevar a cabo una valoración de la situación y determinar si lo más indicado es una terapia de pareja, o una terapia individual con cada uno de los miembros de la pareja. Una terapia de pareja conjunta puede ayudar a resolver los problemas de comunicación en la relación, averiguar cuáles son los principales motivos que causan conflictos y discusiones, etc. Una terapia individual puede ser más útil para que cada miembro de la pareja pueda identificar y trabajar aquellos aspectos personales hacen de obstáculo para mejorar la relación.

Puede hacer su consulta con la especialista para más información sobre el tratamiento, el precio de la sesión o concertar una primera visita en nuestra consulta.

Llama a la consulta de psicoanálisis de Anabel López 93 580 83 24.


Claves para una vida sexual plena


Sexo y sexualidad



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Es habitual que consulten a psicoanalista Cerdanyola por temas relacionados con la sexualidad.

¿Qué se entiende por sexualidad?

La respuesta depende de la mirada que se ponga sobre ella. Si esa mirada es anatómica o fisiológica, diremos que la sexualidad es el conjunto de condiciones que determinan a cada sexo. Si le preguntamos a un consumidor de porno, dirá que la sexualidad es un tipo de gimnasia mecánica, siempre, placentera y perfecta. Si la mirada es histórico-cultural, la sexualidad será el conjunto de conductas, emociones y prácticas asociados a la búsqueda del placer sexual.

¿La sexualidad es un instinto?

El instinto animal es un saber heredado que le permite al animal adaptarse al medio: el mono sabe cómo sustentarse el alimento, sabe cómo asearse, sabe cómo pasar de una rama a otra. No hay monos que sufran desnutrición u obesidad. Los animales heredan estos saberes y son válidos para toda su especie, es decir, que el animal hereda una serie de pautas que marcan cuáles son sus necesidades y cómo las puede satisfacer. El mono sólo copulará con la mona, y el pingüino con la pingüina, no se ve el mono que diga que quiere estar con el león. En los animales, la hembra tiene una época en que sí acepta al macho y ahí copulan, este es un periodo que dura un tiempo determinado, es siempre en la misma época y por fuera de este tiempo la hembra ‘no siente deseos sexuales’.

¿Por qué? Porque en el animal impera el instinto que le configura una manera de comportarse dentro de su reino, y en el ser humano operan las pulsiones: energía psíquica que gobiernan el psiquismo. Las pulsiones actúan como una fuerza constante que no designa ningún comportamiento hereditario ni fijo, tampoco se satisface con un objeto determinado, ni tiene frecuencia y ni ritmo biológico. Es decir, que en el ser humano no hay ningún comportamiento prefijado en cuanto a la sexualidad. Ella y él quedan, y él dice algo inoportuno: hoy estuve con una amiga y a ella esa le cae fatal o ella ve que él no combina los zapatos con los calcetines y eso es insoportable para ella y ya esa noche no hay encuentro sexual. La diversidad en cuanto a la elección de objeto en los seres humanos es mucho más amplia: hay personas que eligen gente del mismo sexo, otros del sexo opuesto, otros obtienen gocen mirando, otros con un objeto como puede ser un zapato o una braga, otros con animales. No hay comportamiento en el ser humano que este dictaminado por la especie. No hay nada en el ser humano que le indique por dónde tiene que ir. Es por ello que el concepto de sexualidad es bastante más complejo que lo que aparece en la calle o en los animales. Una hormiga es más fuerte que el ser humano, porque la hormiga cuando quiere dormir duerme, come cuando quiere. No existe la voracidad del lobo, no existe la maldad del león, sí existe la voracidad y la maldad en el hombre. Los animales no violan, no mienten, no incitan guerras, no asesinan por petróleo…no juegan compulsivamente en los casinos.

Hombres y mujeres consultan psicología Cerdanyola para tratar los desencuentros que se dan en la terapia de pareja. En el caso del hombre y la mujer. De entrada, no hay periodo de celo. Una persona tiene que hacer un determinado cortejo, seducir, tener deseo y que sea reciproco para conseguir llegar a un coito con un congénere, y si bien es cierto que ese cortejo está en otras especies, la diferencia estriba en que para el hombre nunca es igual y no siempre funciona, cosa que no ocurre con los animales.

Si el lector o la lectora hace memoria seguro que recuerda alguna vivencia en la que haya quedado con otra persona para tener relaciones sexuales y acaba cenando; o comienza es una discusión que acaba con una reconciliación sexual.

La sexualidad no es, exclusivamente, todo aquello que tiene como centro el acto sexual, ni tampoco aquello que va destinado a la reproducción. Aquí es necesario hacer un matiz: en parte la sexualidad sí tiene que ver con la reproducción; Sin embargo, hay cosas que son sexuales y no implican la reproducción, sino como explicaríamos las caricias, los besos, y masturbación, que como todos sabemos forma parte de la actividad sexual del ser humano.

La sexualidad y el placer

Para el psicoanálisis lo sexual son todas aquellas actividades que aporten al sujeto un placer: ya sea con una relación sexual, con una lectura, con el estudiar.
Con respecto a la ganancia de placer, el ser humano claramente se distingue del animal. A pesar de las mil comparaciones que se hacen y entre las cuales el hombre casi siempre queda mal parado y siendo los animales como modelos de comportamiento. Cuando la distinción entre nosotros y los animales es radical. En los animales son los instintos los que señalan sus comportamientos y en el ser humano no hay nada que nos lleve a pensar que tiene instintos.

Sigmund Freud fue degradado y perseguido por plantear la existencia de lo inconsciente, y por el concepto de sexualidad infantil. La teoría psicoanalítica plantea que lxs niñxs son perverso polimorfo, es decir, que pueden gozar con cualquier parte del cuerpo. Al principio dicho placer de la mano de la satisfacción de las necesidades básicas: el niño en un momento toma el pecho de la madre por hambre, pero luego, se prende por la satisfacción que le da el mamar, el chupar. Con la caca pasa algo similar: en un principio el hacer caca le permitía el aliviar las heces de los intestinos, pero luego el niño obtiene placer en el retener, en el expulsar, en el jugar con las heces. Ahí queda desprendido de la necesidad. Cuando hablamos de perversión no estamos hablando de aberraciones sexuales, sino que pensamos lo perverso como todo aquello que se aleja de lo sexual con fines reproductivos. En el caso del niño no existen las barreras morales que tiene acontecen en el adulto y por ello, es capaz de gozar libremente con cualquier parte de su cuerpo, sin preguntarse si lo que hace está bien o no.

Terapia sexualidad 

En el adulto, no decimos que estos rasgos perversos hayan desaparecido, sino que actúan de otra manera. Se puede dar el caso que alguien sólo goce con los preliminares como el besar, el mordiendo o el chupar, no consigue reproducirse ni llega al coito. O una persona que siempre lo hace de la misma manera, con la luz apagada, en la postura del misionero y sólo una vez por semana. También son perversos porque sólo pueden gozar de esa forma y no de otra.

¿Qué es la sexualidad normal?

Es por ello que aquí también se pone en juego lo que se llama sexualidad normal ¿qué es lo normal? No existe, porque para cada una esa experiencia será completamente diferente.

El adulto no resigna de buena gana lo que alguna vez le dio placer, es decir, que ese placer que le daba el chupar la teta, el chupete o el dedo, en el adulto lo encontramos de una manera distinta: en el fumar, en el morderse las uñas, en el hablar, en el beber, eso produce también una excitación sexual, pero entendiendo lo sexual en el sentido que les planteamos completamente desligada de los genitales.

¿Por qué? Porque el cuerpo es potencialmente productor de placer. Es lo que llamamos zonas erógenas. Se ve claro en las relaciones sexuales: hay gente que le gusta que le besen el cuello, o le susurren palabras guarras al oído, o le toquen el pie o el ombligo. Cada uno en función de su recorrido sentirá más excitación en una zona que en otra.

Para ir concluyendo, en el ser humano no existen instintos, la pulsión es lo que lo compele al goce sexual y esto quiere decir, no existe un ritmo, una pauta que marque el comportamiento, se puede gozar con cualquier cosa además de gozar sexualmente con otra persona, puede gozar con una parte del cuerpo, así alejamos la sexualidad de los genitales, abriendo otras vías para gozar.

¿Quieres comenzar una psicoterapia en Cerdanyola?

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Si quieres comenzar una terapia de orientación psicoanalítica en Cerdanyola del Vallès, Barcelona puedes consultarme, soy psicóloga colegiada, especializada en Psicoterapia (Europsy) y psicoanálisis.


¿En que se basa la terapia psicoanalítica?


El tratamiento se basa en la teoría psicoanalítica creada por Sigmund Freud, en la que investigamos el funcionamiento del psiquismo humano, en particular, el aspecto inconsciente. Con cada terapia tratamos de despejar las causas que motivan las dificultades emocionales que llevan a que una persona nos consulte.

Iniciar una terapia psicoanalítica en Cerdanyola requiere cierta constancia en las sesiones entre psicoanalista y analizante, damos importancia a esta relación para crear un vínculo que ayude a sostener el proceso, a que el analizante pueda adquirir los recursos psíquicos para afrontarlos, reducir el malestar subjetivo, saber más sobre sí mismo, encontrar el deseo que lo mueve y encarar la vida desde un lugar diferente.

¿Qué tipo de problemas tratamos?

El psicoanálisis es un tratamiento adecuado y eficaz, es recomendable para situaciones tales como:

* Si te sientes con baja autoestima, que has dejado de hacer aquellas cosas que te satisfacían y no sabes el por qué.

* Si has caído en una depresión o has tenido crisis de ansiedad que sigues arrastrando durante mucho tiempo.

* Si sientes que tu vida está estancada, te cuesta o estás en un momento de bloqueo para tomar decisiones importantes para ti mismo.

* Si sientes que llevas en estado de desazón durante mucho tiempo, que no has elaborado, gestionado ciertas pérdidas importantes. Duelos no tramitados.

* Si consideras que repites los mismos modelos o patrones en las relaciones de pareja (relaciones tóxicas), en el aspecto laboral o profesional, y como resultado de ello, sientes malestar o infelicidad.

* Si te preocupa en exceso lo que los otros piensen de ti, hasta el punto de caer en el silencio para no sentirte juzgad@.

* Si crees que no puedes controlarte en determinados momentos, o te controlas tanto que explotas por cualquier motivo.

* Si tus miedos te desbordan, te limitan tu cotidianidad y se expanden en diversos ámbitos de tu vida.

* Si sientes una falta de deseo por lo sexual, y por las relaciones con los otros.

* Si tus pensamientos se tornan ‘obsesivos’ y piensas cosas negativas sobre ti sin poder ni controlarlas ni evitarlas.

* Si estás preocupad@ por la maternidad o la paternidad, los miedos te paralizan y te sientes preocupado por cómo estás ejerciendo tu función.

* Si tienes problemas en tu relación de pareja en la que predomina el sufrimiento, los celos, las discusiones y peleas constantes.

¿Quieres consultar con una psicoanalista en Cerdanyola?

Puedes llamarme al 935808324 o 657 852 498 para reservar una primera entrevista con un psicoanalista en Cerdanyola o para plantear tus dudas o pedir más información.


¿Por qué las parejas se separan más en verano?


Las vacaciones pueden ser un momento de quiebre de la pareja.


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"En una separación, es aquel que no está realmente enamorado 
quien dice las cosas más tiernas" 
Marcel Proust

Las estadísticas lo confirman, año tras año, las parejas se separan mayormente en épocas de vacaciones. Como expertos en terapia de pareja Cerdanyola sabemos que se trata de un período muy intenso y emocionalmente estresante.

Verano, vacaciones, familia, niños, hotel o camping, playa o montaña. Se trata de un lugar idealizado que la mayoría de personas perseguimos durante el año. Es un tiempo de relax, en que el estrés de la rutina se reduce, los niños no van al cole ni tienen extraescolares. Puede ser un tiempo especial para pasar en familia o tiempo placentero para disfrutar en pareja. Sin embargo, cuando el ansiado descanso llega o cuando el viaje se concreta, parece que de repente todo da un vuelco. Las discusiones se incrementan. Compartir las 24 horas se vuelve tedioso. La convivencia se transforma en un caos, los hijos –al percibir el mal rollo- se tornan más sensibles, lloran, demandan atención o están tristes. Es difícil ponerse de acuerdo con el otro, el desencuentro se instala en las vacaciones. La relación no va bien. O quizás va mal desde hace tiempo, pero recién explota en el verano.

¿Problemas de pareja?

Tres claves para cuidar la relación de pareja:
  1. ¿Es un problema de pareja? Para solucionar problemas de pareja, primero es necesario resolver los propios. Si siempre uno quiere tener la razón, imponer sus ideas, discutir es conveniente que inicie terapia. Las discusiones con la pareja pueden llegar a ser un laberinto sin salida.
  1. No enfocarse en los conflictos, sino en el amor, el cariño que los llevó a construir la relación que tienen.
  1. Cuando empieza una discusión, recordar que las palabras pueden llegar ser puñales que hieren en lo más profundo al otro.
Tal vez, el pasar más tiempo junto con la pareja es un momento propicio para que los desencuentros se manifiesten durante el verano, pueden tratarse de cuestiones que durante el año no se ven, o se esconden debajo de la alfombra. Durante las vacaciones uno se conecta más con uno mismo, con sus deseos y necesidades, y esto pueden incidir directamente sobre algunas decisiones sobre la pareja, el trabajo, inicio de actividades de ocio: comenzar gimnasio, tomar clases de idiomas, etc.

Cuando las parejas pelean con frecuencia, el vínculo se desgasta. Es evidente que necesitan hacer algo, pero muchas veces no saben qué, y a pesar de los intentos por mejorar las cosas, fracasan una y otra vez y las discusiones se prolongan tanto que quitan toda la energía y la posibilidad de disfrutar la vida. Y es ahí cuando llegan a la consulta solicitando terapia de pareja Cerdanyola.
Discusiones de pareja
Las parejas pueden discutir por muchos y diversos motivos. La lista puede ser extensísima: dinero, educación de los chicos, celos, intentos de cambiar al otro, distribución de las tareas de la casa, uso del móvil, etc. Como psicoanalistas expertos sabemos que más allá del asunto que genere el conflicto, es preciso tener en cuenta que cuando en una pareja las discusiones van en aumento y las reacciones -del otro y de uno mismo- son exageradas o desmedidas, el problema no está en el tema explícito de la discusión, es decir, en lo que se expresa verbalmente, sino en las situaciones latentes que subyacen a lo consciente. Los fenómenos inconscientes siempre están presentes e influyen sin que nos demos cuenta, sin ser conscientes de ello. En la terapia de pareja es posible detectar cuál es el verdadero trasfondo y encontrar las claves para resolver el conflicto y lograr bienestar.

Si estás pasando por un momento de crisis o por una separación o divorcio, y cree que necesitas ayuda de una psicóloga experta en Cerdanyola, llámanos. Puedes realizar una consulta individual o Terapia de pareja. 

¿Crisis en la pareja?



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Tratar de responder a la pregunta cómo una pareja cae en una crisis implica hacer un trabajo de análisis que apunte no tanto a encontrar el culpable, sino más bien a saber cómo cada integrante de la pareja piensa el amor, el deseo y, en definitiva, la pareja.

Si buscas una receta 'salvadora' para tu relación, te diré que no hay nada que garantice el buen funcionamiento de una pareja, ello depende de un trabajo diario, constante, y no tanto, del esfuerzo por renunciar salidas con amigas o la cervecita de los viernes con los colegas de toda la vida, por ejemplo.

Como tampoco nos lo asegura el intento, siempre fallido, de hacer todo lo posible para que la pareja piense las cosas importantes de la vida como las pienso uno mismo o que los dos sientan la misma pasión por lo que uno de los hace o le interesa. Muchas parejas creen en esta idea de igualdad y la señalan como uno de los por qué la relación no funcionó.

Es muy habitual que alguno de los integrantes de la pareja piense que el otro tiene que saber qué es lo que piensa, siente, o quiere pero con la salvedad que el otro lo tiene que saber por sí mismo. Como si de una suerte de “transmisión de pensamiento” se tratara el otro tiene que saber muchas cosas de uno sin que se las comunique. "Es que si me quisiera…tendría que saberlo". En el momento en que las palabras ceden su lugar a los gestos o a las broncas silenciadas, se olvida que lo que produce a la relación de pareja son las palabras con las que una persona las piensa a él o a ella, las frases que le susurra al oído y no las que calla.

Hay un poema bellísimo de Neruda que dice: “Todo está en la palabra… una idea entera se cambio porque una palabra se trasladó de un sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… tienen sombra, transparencia, peso, plumas, tiene de todo lo que se les fue agregando…”

Es decir, que las palabras son más importantes que los sentimientos. Con una o mil palabras puedo manifestar un sentimiento; en cambio, el sentimiento sólo puedo sentirlo “en soledad”, es la palabra lo que me permite vincularnos con otros.

En muchas relaciones de pareja los sentimientos tienen un papel protagónico, alargan su tortura en base a un quererse que, más que con el amor, tiene que ver con el goce del sufrimiento. Parejas que se dejan y vuelven al cabo de nada, para volver a seguir haciendo lo mismo que los llevó a dejarlo, apoyando la decisión de volver en un “es que nos queremos.” Relaciones tormentosas, parejas tóxicas en donde la pasión del ir y venir, es más intenso que el estar juntos y construir la relación que desean.

Si sumamos estas dificultades decimos que una pareja está en crisis. En estas situaciones o ante una experiencia que nos desborda, nos descubrimos diciendo o haciendo lo que jamás pensamos que llegaríamos a decir o hacer. Es más, hay ocasiones en las que nos vemos haciendo o diciendo justamente eso que criticamos de otros. La crisis en una pareja hace aparecer frases, comportamientos, opiniones, que sorprenden tanto al que las escucha como al que las dice.

En nuestra centro de psicología especializado en parejas proponemos que para poder empezar a ayudar a una pareja el primer paso que hay que dar es valorar si es necesaria una intervención con la pareja o es necesario que psicólogos de parejas valoren a cada uno para conocer la situación individual y para que cada uno de ellos disponga del tiempo y el espacio necesarios para poder conocerse a sí mismo.

La desilusión, la caída del deseo, la ausencia de pasión, sentir pena, infidelidad ponen sobre el tapete reproches, largas discusiones y se busca el culpable de la crisis actual.

Hay veces que como persona parece que hemos “olvidado” aquello que nos unía a esa persona o lo que era el amor, nos excusamos en la rutina familiar, en las largas jornadas de trabajo, en los hijos, en la falta de sexo, en que cada día uno se va abandonando un poco y perdió el horizonte en la pareja. Es decir, se olvidó del amor y del deseo, dos componentes básicos en cualquier relación.
Es por ello que en el centro de terapia de pareja en Cerdanyola acompañamos y ayudamos a parejas a resolver, de la mejor forma posible, su situación.
Para concluir, que una pareja discuta mucho o no lo haga no es señal de que la relación vaya bien. Como tampoco lo es que uno de los dos renuncie a su vida profesional, al contrario, ello indica que algo no va bien en el amor. Dado que el sacrificio ni el sufrimiento son signos de una relación, pero más bien, tóxica. Como el dejarlo para volver y seguir igual que antes; o para cambiar de pareja y creer, nuevamente, que la culpa es del otro.

Si quiere recibir más información o aclarar alguna duda, puede llamarme al 93 580 83 24.

¿Por qué consultar a Psicóloga Cerdanyola?



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Hoy día abundan diversos tipos de terapias ‘psy’ para resolver un sin fin de problemas. Es por ello, que destaco la manera singular en la que abordo y trato las problemáticas subjetivas. Diferencia que se sustenta en una ética e implicación en la atención de personas con dificultades. La práctica psicoterapéutica se sustenta, también, en una rigurosa formación teórica constante e ininterrumpida. El enfoque de la terapia es de orientación psicoanalítica.

Uno de los primeros comentarios de los pacientes que acuden a Psicóloga Cerdanyola es que la diferencia en tratar su malestar y los resultados a corto plazo.

  • Ética profesional

Ayudamos a que cada persona pueda desplegar aquello qué desea para su propia vida, eligiendo por sí misma y no por los deseos de otros (padres, pareja, hijos, amigos) Sabemos que hay veces que una persona, no siempre quiere lo que desea, ni desea siempre lo que realmente quiere.

  • Una escucha atenta
Tratamos el malestar desde sus causas para que la repetición no se perpetúe. Partimos de una escucha respetuosa a la persona que trae su sufrimiento, sin juzgar sin culpar. Se trata de que pueda tratar aquello que puede preocupar y hasta aquellas cosas que avergüenzan. Es por ello, que el secreto profesional, también, dirige nuestra práctica en la atención psicológica.
  • Sin protocolos
Dado que no existen dos personas iguales, ante una misma situación se puede elaborar de diferentes maneras. Tenemos en cuenta los recursos psíquicos de cada persona y en función de ello, se propone un proceso de psicoterapia.
  • Formación continuada
Consideramos que el estudio es constante, así como el análisis personal y supervisión de la clínica.


La envidia y los celos

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Los celos

Si ha dado clic al título del post seguramente es porque alguno de los temas le interesa y, también, podría ser que considere que no hay diferencias entre uno y otro. Vamos a ver que tanto los celos como la envidia están presentes en la vida de todas las personas, que a pesar de que se parecen, no son lo mismo y muchas veces se confunde celos y envidia.

Vamos a ver que los celos habitan, de manera consciente o no, en todas las personas. Algunos admiten ser celosos y otros lo niegan. Y aquellos que los admiten pueden llegar a vivir verdaderos tormentos en sus relaciones: fuertes discusiones entre hermanos, rupturas de negocios, peleas entre amigos, discusiones entre parejas.

Tratare estas cuestiones, pero antes haremos una pequeña excursión por la génesis de este sentimiento.

El ser humano, a diferencia del animal, nace indefenso. Necesita de los cuidados de otro humano (madre, padre o sustitutos), que lo cuide, que lo asista y que lo quiera para que pueda sobrevivir a su indefenso inicial. Esta función casi siempre esta encarnada por la madre. El bebe por sí solo no puede acceder a nada, si tiene hambre tiene que gritar, si le duele la barriga tiene que llorar para que alguien lo auxilie e intérprete qué es lo que está pidiendo. De esta forma, para el niño la madre es lo más importante, le atribuye una omnipotencia total; ella es todo lo que necesita para vivir y en muchos casos, para la madre el niño se torna lo más importante también. A éste momento lo llamamos célula narcisista. Donde niño y madre están ligados de tal manera que forman una unidad cerrada, y por fuera de ellos no existe nada más.

Esta unidad perfecta no puede durar para siempre. En un momento la madre tiene que mirar hacia otro lado, hacia el padre, al trabajo, las amigas o un interés de la madre por otra cosa. En este momento en que la madre mira hacia otro lado, el niño siente que ella desea algo más aparte de él. Él sólo ya no la completa. De esta manera el niño, comienza a mirar aquello que desea la madre. Así se le abren las puertas del mundo al niño, hay algo que le falta, que da origen a una búsqueda. Al producirse este desvío de la mirada de la madre, el niño abre sus puertas al deseo, al sentimiento de exclusión, a los celos, al mundo. Antes de los celos, niño y madre eran la misma cosa; no había nada más. Es aquí donde ubicamos a los celos como el primer sentimiento social.

Entonces, los celos son normales, lo vivencian niños cuando tienen que prestar los juguetes o compartir el amor de sus padres, adultos en las relaciones de pareja, es un sentimiento que no distingue sexo ni edad. Sin embargo, algunas personas dicen no sentir celos y ello se debe, a que han sufrido una fuerte represión que aparta los celos de la conciencia, pasan a estar en estado inconscientes, pero continúan actuando en la persona.

Llamamos celos normales aquellos que son más frecuentes. Se originan en la tristeza y el dolor ante la pérdida del objeto amado. Entendamos el objeto amado como aquella persona a la uno estima.

Si tomamos como ejemplo la amistad, vemos que muchas veces aparecen celos entre amigos. Son amigos desde la infancia, andan siempre juntos, pasan un montón de horas, comparten salidas y uno de ellos se echa novia. Ahora, no comparten tanto tiempo juntos, esas largas charlas se acortan, se hacen más esporádicas. Esto produce en el celoso varias cosas:
Por un lado, siente celos terribles por la chica que le quito el amigo. Una cierta tristeza porque ya no tiene tanto interés por estar con él, prefiere estar con ella, su narcisismo queda dañado por tal pérdida. Le comienza a tener un poco de manía a ella manifestándole cierta hostilidad. La novia no le parece tan simpática como al principio, habla mucho. Además, el celoso se crítica, piensa que su amigo hace más cosas con ella, porque con él se aburre, porque un par de veces lo dejo plantado. Es decir, se crítica por haberlo perdido, pero en forma de autoreproches: es porque hice ciertas cosas mal, me desvalorizado.

Hay veces que además de sentir celos por la pérdida del amigo, el celoso puede vivenciar una tristeza por la pérdida del amigo al que ama inconscientemente y, a su vez, un odio hacia ella como rival frente al amor de él. Es decir, el celoso se puede identificar, inconscientemente, con ella para seguir teniendo el amor de su amigo y también, siente un odio terrible contra la novia considerada como rival frente el amor del otro.

Pero por más que estos celos los llamamos normales sus elementos no son del todo racionales, no hay correspondencia entre lo que pasó con los celos que puede llegar a sentir la persona. Los celos aparecen exagerados y esto tiene que ver no sólo porque es excluyente, sino porque remite, a nivel inconsciente, a aquella otra separación en la que era uno en un momento inicial de la existencia (con la madre). Es por esto, que en curso del tratamiento psicoanalítico es preciso no se discute sobre que ideas se apoyan los celos del: los indicios, sólo podemos moverlo a que los interprete de otro modo.

Entonces, podemos decir que los celos pueden cursar de manera consciente cuando uno los admite y también, pueden cursar de manera inconsciente, es decir, que no han desaparecido del sujeto, sino que están negados.

A pesar de que cursen de manera inconsciente para el sujeto, siguen aconteciendo en él, no desaparecen. Es más frecuente que alguien rompa una relación de pareja porque dice que el otro era muy celoso y le hacia la vida insoportable, pero en cambio es más difícil escuchar parejas que digan: es que le tenía una envidia terrible porque todo le iba muy bien y eso para mí era insoportable. Y que no se diga, no quiere decir que no exista. Esta es una de las principales diferencias con los celos, la envidia que siempre cursa de manera inconsciente.

La envidia

La envidia de la que tratamos desde la perspectiva psicoanalítica no es la misma de la que usamos cotidianamente, es común escuchar decir que ante determinadas cosas uno tiene envidia sana. Puedo decir que tengo envidia sana, cuando mi amiga se compra una prenda que le queda muy bien y a mí me gusta, o si tiene una relación muy buena con su novio, por ejemplo. Pero para el psicoanálisis no es envidia, son frases del orden de la emulación, del querer tener lo que el otro tiene. 

La envidia de la que tratamos es esa envidia que corroe, esa de la que hace  que una persona este mirando todo el tiempo qué es lo que tiene el otro o que lo hace tan feliz con su pareja, con su trabajo, con su belleza… y lo consume interiormente como un ácido. Se trata de una envidia en la que uno no desea lo que tiene el otro, ni siquiera quiere eso que el otro tiene.

Si buscamos la etimología de la palabra envidia encontramos que proviene del latìn invidere, que quiere decir mirar con malos ojos; tiene que ver con “videre”, que quiere decir: poner la mirada sobre algo. Hay una frase de San Agustín que lo ilustra claramente: es una imagen en la que un niño mira absorto como su hermano más pequeño está enganchado al pecho de su madre y se queda pálido frente a esta imagen

En la envidia hay un dar a ver que procura placidez, como cuando nos quedamos enganchados mirando un cuadro o algo que nos produce admiración. Procura placidez en el sentido de que existe en quien mira hambre del ojo al que hay que alimentar. Cotidianamente decimos: se la comía con la mirada o cuando las cosas no van como uno espera, alguien hizo un mal de ojo. En cambio, llama la atención las pocas frases que se dicen sobre el ojo bueno. Vemos que el ojo tiene la función de estar dotado de un poder que va más allá de la visión, en ciertas culturas se le atribuye el poder de secar la leche del animal, de acarrear enfermedad y desventura.

La persona envidiosa quiere destruir aquello que tiene el otro, hacer que no exista. En la imagen del niño que mira a su hermanito, éste no envidia tomar el pecho de la madre…ya es grande, pero sí envidia la imagen de plenitud que le supone al hermano junto a su madre.

La envidia cursa de manera totalmente inconsciente y solo la podemos conocer por sus efectos. Pero ¿cuáles son los efectos? Imaginen que tienen un compañero de trabajo que, además, de ser más joven, está soltero, tiene un buen coche y, además, toca bien la guitarra. Tiene una relación muy intensa con la música, le apasiona la guitarra, da conciertos, se pasa un montón de horas al día tocando la guitarra y se le nota que vibra cuando toca. Le atribuimos que goza mucho con eso y a ti, en verdad, no te gustaría tocar la guitarra, pero te puede dar rabia que el otro se lo pasa tan bien con la guitarra. Entonces, lo desvalorizas: "toca así porque viene de una familia de músicos, que lo va gente a escuchar porque era gratis, seguro que le va mal con la novia, que toca bien pero no trabaja tan bien, que no tiene amigos, que en realidad no toca tan bien, que lo que hace es una basura". Comienzas a ver mal las cosas del otro y deseas, sin darte cuenta, destruir lo del otro. Además, niegas su trabajo. El sujeto no es consciente de que siente envidia, lo más probable es crea que todas esas frases son ciertas. Por esta razón es más difícil escuchar a alguien que diga soy envidioso, es inadmisible, la envidia es inconsciente.

El sujeto envidioso no soporta lo que el otro lo completa, no desea aquello que tiene, y esto contradice la creencia popular de que uno envidia lo que el otro tiene. Es por ello que es recomendable el tratamiento psicoanalítico en estos casos.