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¿Cómo afrontar el duelo cuando perdemos un ser querido por COVID-19?




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La angustia que hemos vivido estos últimos meses generada por la alarma sanitaria y el confinamiento no es sin consecuencias: dolor y malestar se manifiestan en quienes han perdido a un ser querido, ya sea por coronavirus, o por otras causas.

 

El proceso de duelo en una pandemia

 

La pérdida de alguien querido nos sume en el duelo. El duelo es un proceso que pone en marcha una serie de sentimientos, conductas y ritos que aparecen en las relaciones de una persona en sociedad, cambian a lo largo del tiempo que transcurre desde la pérdida afectiva: predomina la tristeza, en algunos casos, la desesperación, sentimientos sombríos, desgana, agotamiento, falta de apetito. El llanto puede ir ligada a la angustia y a lo doloroso de la pérdida. Tradicionalmente, realizamos rituales como velorio, entierro, funerales, novenas, misas, actos simbólicos de despedida.   


En todas las culturas la pérdida afectiva supone duelos, manifestaciones psíquicas ante esas pérdidas, y lutos, ritos sociales de despedida ante la muerte de una persona. Cada pérdida afectiva afecta no solo a una persona, sino a la red de vínculos afectivos que rodean a una persona, implica sentimientos y emociones conscientes e inconscientes. Es diferente el duelo, si perdemos un cónyuge o un abuelo; no sentimos de la misma manera perder la salud que un objeto; ni reaccionamos igual cuando se cambia de acaba la escuela o ante una mudanza. Con diversa intensidad y matiz, las emociones que desencadena una pérdida, así como las necesidades de apoyo que suscita, y el trabajo psíquico que activa tanto ante el fallecimiento de una persona amada como ante la pérdida de un ideal.

 

Expresión del duelo

La elaboración de todo duelo supone un trabajo psíquico arduo y doloroso; en latín se nombra como dolor/doloris, dolor, sufrimiento. A su vez, supone un desafío y un combate emocional (duellum). Se trata de un proceso de duelo se extiende en el tiempo, sigue una serie de etapas que culminan, en el mejor de los casos, en la elaboración del duelo.


En momentos excepcionales, como el actual, confinados y, algunas personas, aisladas: la elaboración del duelo es particularmente difícil. Se trata de un duelo complicado provocado por asimilar una pérdida en circunstancias complicadas y difíciles. Las características de la situación comportan unos altos niveles de angustia y tristeza ante el fallecimiento de alguien cercano, como:


  1. No poder despedirse del ser querido, ya sea por la rapidez del fallecimiento (fulminante complicación de la infección por coronavirus), o por la distancia física impuesta por los protocolos sanitarios de aislamiento.
  2. Limitaciones en los ritos funerarios: no poder estar con los seres queridos que dan soporte emocional, ni poder abrazarse, incluso ni poder realizar un entierro. 
  3. Virtualidad en la despedida no poder encontrarse con otros familiares y personas cercanas que también sufren por la pérdida.
  4. Vivencia de soledad las emociones sentidas, tristeza o lloros si son compartidas se gestionan mejor.
  5. Sentir pena, rabia y dolor añadido al pensar que el ser querido haya fallecido en soledad y, tal vez, sin haberse podido despedir
  6. Una complicación al proceso de duelo: dificultad para contar con una red de apoyo social (familiares y amigos) que hacen un poco más llevadera la pérdida.

 

Etapas del duelo

Se tratan de momentos, no todas las personas lo viven de la misma manera, por lo tanto, no se trata de etapas obligatorias. Al ser momentos, pueden entremezclarse, adelantarse según las características psíquicas de la persona que esta llevando a cabo el duelo. Puede darse el caso que ante una pérdida, una persona se muestre reivindicativa y furiosa, para luego dar paso a la pena y a la tristeza.


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Etapa 1: impacto

Tras recibir la noticia de la muerte de un ser querido, hay un momento de impacto. El sujeto puede entrar en un estado de shock, aturdido por la noticia, acompañado con sentimientos de incredulidad, búsqueda y añoranza del ser perdido, angustia. Las muertes bruscas e inesperadas como las acontecidas por covid-19, complican la elaboración desde el principio, debido a que el shock y la desorientación tras el impacto son profundas.

Es un momento marcado por el insomnio, falta de apetito, desgana, crisis de llantos y suspiros, sensaciones angustiosas como opresión en el pecho, falta de aliento, debilidad corporal.

 

Etapa 2: aflicción

La persona dolida recuerda a la persona que se ha perdido, surgen sentimientos que se van alternando entre la culpa, ira, tristeza, desesperanza, temores, angustia, resentimiento. Es habitual que la ansiedad vaya en aumento, ello es debido a la separación que la pérdida implica, la persona tiene que seguir viviendo, pero más sola que antes.

 

Etapa 3: desesperanza

Los sentimientos que predominan están teñidos por la añoranza y el anhelo del difunto. Se inicia el proceso de ir asumiendo la pérdida, la realidad muestra que no está, el sujeto tendrá que re-armar su vida sumando esa pérdida. El trabajo psíquico inconsciente que hace predominar la pena, la tristeza y la añoranza sobre la culpa, el temor y la desesperanza, es una de las tareas psíquicas más difíciles de este momento.

 

Etapa 4: elaboración  

El sujeto puede tolerar la pérdida, recuerda al muerto, puede hablar de ello y soportar el dolor o malestar. Así como va retomando las actividades que lo ligan con el mundo exterior, contando con la ausencia de la persona fallecida. Se interesa por su vida, acepta que lo perdido, no volverá, ni puede volver, salvo a través del recuerdo.

 

Será especialmente difícil aceptar la realidad de la pérdida si no hemos podido estar cerca de nuestro familiar en sus últimos momentos ni participar en los rituales posteriores, el funeral o el entierro. Se trata de un proceso que lleva su tiempo porque implica no solo una aceptación racional, sino, también, una elaboración emocional. 

 

La importancia de cuidarse a uno mismo y pedir ayuda si la necesitamos

 

El duelo es un proceso normal y natural que, normalmente, no precisa tratamiento por parte de una psicoterapeuta. Sin embargo, es conveniente pedir ayuda profesional cuando uno se siente estancado en el dolor o ante algunas situaciones mantenidas en el tiempo como las que aquí se exponen: 

  • Sufrir intensos sentimientos de culpa
  • Sentir una profunda y angustiosa sensación de soledad
  • Cuando lo afectivo es tan intenso que no me permite hacer nada más y se convierte en lo central
  • Sentir un elevado nivel de dolor y malestar subjetivo
  • Si se refugia en el consumo de alcohol u otras drogas para paliar el sufrimiento
  • No sentirse capaz de salir de esta situación

 

El duelo es un proceso necesario, natural e inherente al ser humano. Es necesario acompañarlo, escuchar tus emociones, deja sentir tu propio dolor, la rabia y la impotencia e intentar canalizarlas. Es un proceso temporal que, poco a poco, llevará a encajar la nueva situación como mejor puedas.

 

Si buscas ayuda profesional para el duelo, llámame al 93 580 83 24 o 657 852 498.