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¿Cuándo acudir al psicólogo?

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¿Cuándo iniciar una psicoterapia en Cerdanyola? *

Años atrás ir a la consulta de un profesional, para algunos, implicaba ir al ‘loquero’ o al ‘come coco’. Por suerte, hoy día está dejando de ser un tabú y pasa a ser una práctica habitual. Cada vez son más las personas sensibles a las cuestiones emocionales y no sienten miedo a hablar de lo que sienten ni de cuáles son sus dificultades afectivas.

Hay quienes relacionan la necesidad de ir a una psicoterapeuta con la intención de resolver un problema concreto como es la ansiedad, depresión, tristeza, angustia, soledad, etc.; Otras personas, acuden por el deseo de saber hacia dónde quieren orientar su vida o mejorar ciertos aspectos que le crean conflictos con otros, como puede ser estar irritables, híper-sensibles o enfadados sin motivo aparente. Otras consultan, porque necesitan elaborar un duelo producido, por ejemplo, por un cambio de residencia, de ciudad o país-, o debido a la pérdida de un ser querido y necesita hablar con un profesional que pueda escuchar su sufrimiento y orientarlo en el proceso de duelo.

Empezar una terapia ayuda a conocer los motivos inconscientes, que nos están ocultos a la luz de la conciencia, del malestar psíquico. Así como también, aprender a conocernos mejor a nosotros mismos, a decidir qué deseamos, si somos felices, etc.
Ciertas situaciones indican la necesidad de pedir cita con un psicoanalista, las más destacadas pueden ser:

  • Si te sientes ansioso, preocupado o inseguro
  • si te encuentras triste o excesivamente enfadado
  • si has perdido el interés por aquellas cosas que antes te gustaban
  • si te cuesta tomar decisiones
  • si tu autoestima es baja
  • si tienes problemas de pareja o en el ámbito familiar o personal
  • si las circunstancias positivas, que deberían hacerte feliz, te estresan o te angustian
  • si tienes conflictos con personas que no sabes cómo resolver o necesitas mejorar tus habilidades sociales
  • si sufres miedos o fobias que interfieren en tu vida y te generan un sufrimiento intenso; O las manías, tics o hábitos te preocupan
  • si pasas demasiado tiempo con dispositivos electrónicos o redes sociales y eso interfiere en tu vida

Si te sientes identificad@ con alguna cuestión de la lista, queda dar el último paso y concertar esa visita en la consulta de Psicoterapia Cerdanyola, algo que no siempre es sencillo. Decidirse buscar ayuda rompe la inercia del ‘pasarlo mal’ y crea una posibilidad al cambio personal, produce un sentimiento de calma porque estamos haciendo algo para resolver el malestar.

Si deseas reservar una hora, llámanos al 935808324.

*Artículo publicado en la revista El Què qui com de Cerdanyola.

¿Quieres salir de una relación de pareja tóxica?



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¿Qué tipo de pareja quieres tener?

El amor, el enamoramiento y las relaciones de pareja -sean abiertas o cerradas, monógamas o de poli-amor- preocupa y ocupa, tanto a hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes. Algunos consultan a psicoanalista en Cerdanyola para obtener recetas sobre ¿cómo hacer para qué la pareja funcione? y otros, para saber ¿cuáles son los motivos inconscientes que se ponen en juego en el amor, en la relación de pareja? La respuesta a estás, y otras preguntas, es singular e implican un recorrido personal hasta llegar a construir posibles respuestas. El psicoanálisis es una herramienta terapéutica eficaz para conocer los motivos inconscientes que se ponen en juego en las relaciones humanas.

Para una persona el amor tiene la capacidad de producir tanto la felicidad como el sufrimiento. Entre las consultas que recibo en el centro de psicoanálisis Cerdanyola, están relacionadas con el amor y el enamoramiento. Consultar con una psicoanalista especialista en terapia de pareja puede ser el primer paso para encontrar soluciones a los conflictos internos personales y de pareja. Para algunas personas verse en pareja o sin ella suponen la causa de un malestar constante. Consultar con un psicólogo especialista en terapia de pareja por problemas de amor o de desamor.

Parejas imposibles: ni contigo ni sin ti

Otra vía para abordar la problemática de la pareja que escucho en la consulta es la dependencia emocional con la pareja: no poder estar sin el otro o el seguir en pareja a toda costa por más que no funcione. Como el bolero que canta a los amores tóxicos: ni contigo ni sin ti instala el modo de funcionamiento de muchas parejas, en las que se puede leer que la relación no es lo que era, donde el enamoramiento y el amor han desaparecido, sólo queda el sentimiento de propiedad: mi marido o mi mujer, es mío o mía.
El amor ha desaparecido y ha dado lugar al apego. Esto es, la dependencia y necesidad de la otra persona. De esta manera podemos ubicar a la pareja como la causa de nuestra felicidad y la responsabilizamos de ella. Este planteamiento es complicado para el que ama, ya que es uno mismo/a el/la responsable de su felicidad.

Seguramente, en algún momento de tu vida le has dicho a tu pareja (aunque ahora te avergüence): sólo quiero que estés conmigo, no salgas más sin mí, tendrías que compartir más tiempo conmigo que con tus amigos

Lo que remarcan estas frases es el estar siempre juntos, que llevado al extremo recae en la idea de que el otro (novio/a, pareja, amante, amigo/a) me pertenece, es mío y tiene que hacer lo que yo le pida. Esto funciona así en un montón de parejas, en la clínica de psicoanálisis escuchamos mujeres u hombres que dicen que el otro: hace lo que le diga o lo que me pida. Es decir, que en esas relaciones no hay lugar al deseo, sólo se miran el uno al otro y el resto del mundo no importa. Parece que la elección de pareja se apoya en el miedo a la soledad, en no saber estar con nosotros mismos, en no soportar que existan terceros en la relación, e incluso, en pensar que no merecemos ser felices.

En la relación de pareja el papel del tercero puede ser desempeñado por un amigo, un hobby, un trabajo, algo que provoque deseo en el sujeto más allá de la pareja. El tercero en una pareja muchas veces puede llegar a ser el "motor" del deseo. Si el otro no desea nada más allá de mí, si sólo me mira a mí, lo más probable es que lo deje de desear. Siento que lo tengo, que lo poseo y en esta lectura ficticia de la situación queda ahogado el amor y queda imposibilitado en mí el acceso a un mundo diferente al de la pareja.

Al hablar del tercero inevitablemente aparecen los celos. Los celos son una señal de alarma positiva. Nos indica que lo que no se puede tener es al otro mismo, no sólo su atención, su amor, su mirada, sino al otro como propiedad. Por eso muchas veces, los celos pueden ser motivo de ruptura en muchas relaciones de pareja. Él se vuelve un perseguidor de ella, o a la inversa, controla las llamadas que hace, la hora de la última conexión en WhatsApp, si aparece conectado en el Facebook, si mira a otras personas cuando salen, si está más pendiente de su cuidado personal y un largo etcétera que hace que los movimientos de la pareja queden estrictamente limitados. Ante cualquier indicio de infidelidad, siendo la infidelidad aquello que produce interés por otras cosas, la reacción es desmesurada, gritos, enfados, días sin hablarse, bloqueo del móvil, mensajes de amenazas de ruptura, etc. Pero estos mismos celos que llevados al extremo pueden desembocar en todo esto son necesarios también para el buen funcionamiento de la pareja.

Todos somos celosos

Para el psicoanálisis los celos son un sentimiento normal, si alguien dice que no lo es, es porque lo reprimen y aparece en la conciencia algo sustitutivo: en lugar de sentir celos, lo reprime (pasan a estar en estado inconsciente) Negar los celos es garantía de destrucción del deseo en la pareja. Para que él este conmigo tiene que desear más allá de mi, para que ella esté con él tiene que desear algo más allá de la relación de pareja.  

¿El amor es encontrar mi media naranja?

Soñar con que el otro es mi media naranja, que tiene todo lo que me completa, es una fantasía que ha sido alimentado por la publicidad, las películas románticas, la cultura, etc. Es una fantasía que se sustenta en el mito del Andrógino. El andrógino era un ser esférico, completo y perfecto. Reunía en sí mismo ambos sexos, luego, fue dividido por los dioses en dos mitades iguales. Se convirtió en un ser incompleto y condenado a anhelar la unión con la mitad perdida. Es decir, que cada mitad se esfuerza en encontrar a su otra mitad para poseerla y volver a formar un solo ser completo.

A pesar de los siglos que han pasado desde que Platón escribió “El banquete” sigue teniendo vigencia. Muchas parejas nos siguen hablando del amor como dos mitades que tienen que encajar una con la otra, y si no encajan es motivo de separación. De alguna manera buscan en el otro su complemento. Si concebimos a la pareja como un complemento enseguida nos damos cuenta que el otro no puede ni debe faltarnos, yo no puedo ni debo faltarle. Sin embargo, desde el psicoanálisis sabemos que no hay complementariedad entre los sexos masculino y femenino, ambos son diferentes, el goce del hombre y el de la mujer no están hechos el uno para el otro. Esto explica, en gran medida, el desencuentro permanente que hay entre los hombres y las mujeres.

Una relación de pareja es algo que ha de construirse entre dos personas. Para ello, es necesario que cada uno pueda estar bien consigo mismo. Muchos de los pacientes que consultan a una psicoanalista en Cerdanyola llegan a una primera conclusión: Para estar en pareja, primero he de disfrutar de estar sólo/a.

En las sesiones de psicoanálisis Cerdanyola las personas que consultan durante su proceso terapéutico llegan a cuestionarse la manera en qué aman. Amar al otro no es creer que somos uno, sino poder llegar a amar lo que el otro ama; desear que tenga un mundo más allá de la pareja, porque si su mundo soy yo, si sólo me ama a mí, el mundo se acabó.
Amar es, a su vez, poder producir en el otro un deseo por lo que yo deseo, que el otro valore que yo tenga un mundo. Si creo que el otro es mío y yo le pertenezco dejo de desearlo, ¿cómo voy a desear lo que ya tengo? El deseo, no sólo el sexual, mueve al ser humano, lo incomoda, lo pone a trabajar continuamente. Es decir, que, si cuando tengo un proyecto, trabajo o amigos, por fuera de la pareja, no le pediré todo a la relación. Si encierro el mundo entero en la pareja le pido al otro que me haga de amigo, de padre, de hermano, de marido, de amante… le pido de todo. Y cuando el otro, responde a esas demandas, descubro que eso no era lo que deseaba. Porque al final se termina diciendo: no me das todo lo que necesito.

En nuestro gabinete de psicoterapia especializado en parejas, sabemos que, para poder ayudar a los miembros de una pareja, el primer paso consultar con un psicólogo de parejas, para llevar a cabo una valoración de la situación y determinar si lo más indicado es una terapia de pareja, o una terapia individual con cada uno de los miembros de la pareja. Una terapia de pareja conjunta puede ayudar a resolver los problemas de comunicación en la relación, averiguar cuáles son los principales motivos que causan conflictos y discusiones, etc. Una terapia individual puede ser más útil para que cada miembro de la pareja pueda identificar y trabajar aquellos aspectos personales hacen de obstáculo para mejorar la relación.

Puede hacer su consulta con la especialista para más información sobre el tratamiento, el precio de la sesión o concertar una primera visita en nuestra consulta.

Llama a la consulta de psicoanálisis de Anabel López 93 580 83 24.


¿Qué sentido tienen los sueños?

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El ser humano sueña desde tiempos inmemoriales. La humanidad en todas las épocas adjudicó a los sueños un sentido, en la antigüedad tanto reyes como guerreros contaban entre sus consejeros con un intérprete de los sueños. Lo consultaban esperando, que de la interpretación que éste diera del sueño de aquella noche, orientaciones para tomar las decisiones más correctas sobre el gobierno, la guerra, las ejecuciones o las transacciones comerciales.

Suponían que los sueños estaban en relación con el mundo de los seres sobrehumanos y traían revelaciones de los dioses o de los demonios. Además, estaban convencidos de que los sueños contenían un mensaje importante para quien los soñaba: por regla general le anunciaban el futuro.

Hoy en día toda esta mitología no tiene mucha vigencia y ya no se duda de que el sueño sea una producto de un trabajo psíquico del que sueña. Sin embargo, la opinión popular aún posee la creencia de que el sueño tiene un sentido, que nos devela algo importante del futuro, y aunque su contenido, sea confuso o inexplicable, puede obtenerse una interpretación mediante algún procedimiento: uno puede ser por una clave fija, otro, por la relación de un símbolo.

Es con la obra de la “Interpretación de los sueños” de Freud donde se produce una ruptura con estas concepciones del sueño. A partir de esta obra los sueños se consideran una operación de la vida anímica normal es decir, que son actos psíquicos de pleno sentido.

En cualquier lengua y en cualquier lugar se sueña, personas que sueñan hay en todas partes del mundo, podríamos decir que los sueños son un fenómeno universal. Son actos que nos ocurren a todos cotidianamente, y que en general desechamos por carecer de sentido o importancia.  
 
¿Cuál es el sentido del sueño desde una lectura psicoanalítica?

En cuanto al sentido de los sueños, vamos a ver que éste no tiene que ver con el significado, sino que lo podemos pensar como cuando vamos por una carretera y nos encontramos con carteles que indican un cambio de sentido. Es decir, que los sueños tienen un hacia, que nos orientan hacia su sentido, que descubriremos luego de la interpretación en la sesión psicoanlítica. Para el psicoanálisis el sueño es un acto psíquico que posee sentido y ocupa un lugar dentro de la vida anímica del individuo.
 
Características comunes a todos los sueños:

Una es, soñamos mientras dormimos. El sueño es un estado intermedio entre el dormir y la vigilia. Para poder dormirnos es necesario que suspendamos el interés por todo lo que lo nos rodea, es decir que apaguemos la luz, que tengamos una almohada cómoda, que no tengamos ninguna preocupación en la cabeza. Es como si le dijese al mundo exterior: “déjame en paz que quiero dormir”.  Sueños de despertador.

La otra es, los procesos anímicos que se producen mientras dormimos son completamente diferentes a los procesos que acontecen mientras estamos despiertos. Es decir, que en el sueño cada uno vivencia muchas cosas y se cree realmente vivenciarlas, cuando en verdad nada se vivencia, son sólo imágenes visuales. En cambio, cuando estamos despiertos nuestra actividad de pensamiento se cumple en conceptos y no en imágenes.

Esto nos conduce a una de las dificultades del sueño que se presentan al momento de la interpretación. ¿Por qué no me alcanzan las palabras para poder contar el sueño?  Parte de la dificultad proviene de la necesidad de traducir estas imágenes en palabras. Es habitual escuchar que un paciente diga: podría dibujarlo pero no sé cómo decirlo. El sueño acontece otro escenario diferente al que vivimos cuando estamos despiertos y la única manera que tenemos de acceder al sueño es a través del relato del paciente.


Si quieres saber qué sentido tienen tus sueños, es necesario, que estes en un proceso psicoanalítico para poder encadenarlo a aspectos de tu vida y así, poder hallar el sentido inconsciente que revela.